lunes, 2 de marzo de 2026

PRIMER AMOR = PRIMER LUGAR

 

FILIPENSES 2:9-11 RV60)

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un Nombre que es sobre todo nombre, para que en el Nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

 

Amar al Señor Jesús como primer amor significa que el amor por Él es el motor de toda acción, superando cualquier deseo personal o relación; y entonces ocupa en nuestra vida el primer lugar.

 

¡¡¡El Señor Jesús debe ocupar el lugar supremo y ser nuestro primer amor,

amándolo por encima de todo; este amor se caracteriza por una prioridad absoluta, 

no como un evento pasado, sino como una devoción diaria que motiva

la obediencia a sus instrucciones y el servicio a otros!!!

 

Cuando el Señor Jesús no deja de ser nuestro primer amor, también le vamos a dar el primer lugar en nuestras vidas, y esto es bastante recomendable, pues cuando lo hacemos, experimentamos muchas bendiciones, entre ellas:

1.     Un Espíritu Reposado. Cuando dirigimos nuestra atención al Señor y meditamos en su Palabra, Él "junto a aguas de reposo nos pastoreará", donde hallamos descanso para nuestra alma (Salmo 23:2). El Espíritu Santo nos ayuda a dejar fuera las distracciones, para darnos la seguridad del amor y el sostén de nuestro Padre Celestial. Con una mente y un corazón reposados, podemos discernir lo que Dios nos está diciendo.

2.    Una Fe más Fuerte. El estudio de la Biblia ensancha nuestra visión de Dios, y nos da discernimiento y dirección. El ver la manera como el Señor ha ayudado a otros, nos da la confianza de que Él está a nuestro lado, permitiéndonos enfrentar las exigencias de la vida. Nuestra fe crece a medida que obedecemos su dirección y observemos la manera como actúa a favor nuestro en consecuencia. (Juan 5:39)

3.    Un Corazón Purificado: Al igual que un espejo, la Biblia nos refleja lo que realmente somos, y revela lo que necesitamos cambiar. Si confesamos nuestro pecado, Dios promete limpiarnos de toda maldad. (1 Juan 1:9)

4.   Una Mente Preparada. No sabemos lo que acontecerá en el futuro, pero Dios sí. Él quiere prepararnos, tanto para los tiempos fáciles como para los difíciles. Por medio del Espíritu Santo, estaremos equipados para lo que nos depare la vida. (2 Pedro 1:3)

 

La vida del apóstol Pablo demuestra lo que significa que el Señor Jesús no deje de ser el primer amor y por lo tanto darle el primer lugar (Gálatas 2:20), él conoció el gozo en medio de las pruebas, y recibió fuerzas para enfrentar crisis y dificultades.

 

CONFESIÓN DE FE:

ESTOY FIRME PARA QUE EL SEÑOR NO DEJE DE SER MI PRIMER AMOR, Y PARA QUE TENGA POR SIEMPRE EL LUGAR SUPREMO EN MI VIDA, Y NO SOLO PORQUE ESTOY SEGURO DE QUE TENDRÉ TODAS LAS BENDICIONES SI LO HAGO, SINO TAMBIÉN PORQUE ÉL ME AMÓ PRIMERO Y YA LAS ESTOY EXPERIMENTANDO.

 

ORACIÓN:

Dios y Señor mío, Adonai, Rey de reyes y Señor de señores (Isaías 6:1). Mi amado Señor Jesucristo, yo sé que el ungido de Jehová eres tú. Gracias quiero darte por todo lo que has hecho, haces y harás en mi vida, pues al hacerte mi prioridad, al ponerte en primer lugar en ella he podido experimentar el impacto y la transformación que solo han redundado en un espíritu reposado, una fe más fuerte, un corazón purificado, una mente preparada y muchísimas más bendiciones. Gracias mi amado Señor y Salvador Jesucristo; he orado en tu Poderoso Nombre ¡Amén!


Pr. Juan Manuel Lamus Ogliastri