NUESTRO JARDÍN
MARCOS 4:14-20 (NTV)
El agricultor siembra las semillas al llevar la Palabra de Dios a otros. Las semillas que cayeron en el camino representan a los que oyen el mensaje, pero enseguida viene satanás y las quita. Las semillas sobre la tierra rocosa representan a los que oyen el mensaje y de inmediato lo reciben con alegría; pero como no tienen raíces profundas, no duran mucho. En cuanto tienen problemas o son perseguidos por creer la Palabra de Dios, caen. Las semillas que cayeron entre los espinos representan a los que oyen la Palabra de Dios, pero muy pronto el mensaje queda desplazado por las preocupaciones de esta vida, el atractivo de la riqueza y el deseo por otras cosas, así que no se produce ningún fruto. Y las semillas que cayeron en la buena tierra representan a los que oyen y aceptan la Palabra de Dios, ¡y producen una cosecha treinta, sesenta y hasta cien veces más numerosa de lo que se había sembrado!
♥ La pregunta clave para hoy es:
☝🏼 ¿Qué tipo de semillas está permitiendo que germinen en el jardín de su corazón?
Aun cuando reconozca un susurro del Señor y le permita desarrollar raíces profundas en su corazón, su jardín, siempre debe recordar que hay otras plantas muy fuertes que están creciendo en ese mismo jardín, en su corazón.
¡¡¡Nuestro corazón es como un jardín, hay semillas de malezas muy fuertes,
compitiendo por la misma humedad y los mismos nutrientes que necesita
el plantío del Señor; si esas otras palabras no son arrancadas del corazón,
ahogan la Palabra del Señor, secándola y dejándola estéril!!!
Cualquier jardinero sabe que si quiere plantar semillas de buen pasto en un nuevo terreno, más vale que fumigue la tierra y le añada un producto que mate la maleza. De otra manera, sin importar cuántas semillas de ese buen pasto siembre, la maleza se aprovechará y se robará la humedad y el fertilizante para su provecho.
De la misma forma, en este mundo quebrantado la maleza tiene la ventaja. En otras palabras, lo que hagamos en respuesta a lo que el Señor nos dice, determina lo que esas palabras producen en nosotros. Ya que la Palabra del Señor a veces pareciera débil e insignificante para algunos, la mayoría de las veces, o al parecer no se relaciona con la necesidad que se enfrenta, es fácil pasar por alto o ignorar sus instrucciones. Si no tenemos cuidado de darle a la Palabra de Dios el valor que merece en nuestra vida, no tendrá el impacto que Dios proyectó que tuviera en nuestra situación.
♥ Pero recuerde, cuando verdaderamente le prestamos atención al susurro de su Palabra en nuestro corazón, y seguimos su consejo, experimentaremos beneficios y avances tremendos.
CONFESIÓN DE FE:
ESTOY CONVENCIDO DE QUE SI VALORO LAS PALABRAS DE DIOS, ME ENRIQUECERÁN; SI LAS CULTIVO CORRECTAMENTE EN EL JARDÍN DE MI CORAZÓN, HARÁN QUE CREZCA EN TODOS LAS ÁREAS, PUES SÉ QUE LAS PALABRAS DE DIOS PRODUCEN BUENOS FRUTOS EN MI VIDA.
ORACIÓN:
Dios y Señor mío, el Logos, La Palabra misma, el Verbo (Juan 1:1). Mi amado Dios y Señor, Jesucristo, es verdad que todo fue hecho por Ti, por la Palabra, y ella establece tu Divinidad, tu Deidad eterna y absoluta. Por eso hoy no quiero tropezar, porque sé que Tú, Señor mío, a través de tu Poderosa Palabra estás plantando en mi corazón un jardín, y yo quiero disfrutar de ese jardín dejando que la Palabra crezca en mí, que germine fuerte; pero también te pido la fortaleza y el carácter necesarios para no dejar que la maleza crezca al lado de lo que Tú siembras en mi corazón, y que no sea yo de los que permiten que el enemigo me robe lo que ya Tú me has dado. Gracias mi Señor y Salvador Jesucristo por ser el agricultor que cultiva el jardín de mi corazón; he orado en tu Poderoso Nombre ¡Amén!
Pr. Juan Manuel Lamus Ogliastri