jueves, 2 de julio de 2026

EVANGELIZAR = TESTIFICAR

 

HECHOS 8:32-35 (RV60)

El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca. En su humillación no se le hizo justicia; mas su generación, ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida. Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe:

-       Te ruego que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún otro?

Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el Evangelio de Jesús. Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco:

-       Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo:

-       Si crees de todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo:

-       Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.

Y mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le bautizó.

 

Es nuestro deber, como seguidores de Jesucristo, testificar de Él, con diligencia, amor y responsabilidad; no dejemos que nuestra pereza o falta de disposición nos quiten ese gozo y dejemos de hacer la tarea de evangelismo que Él mismo nos encomendó.

 

¡¡¡Evangelizar y testificar son conceptos íntimamente ligados!!!

Evangelizar es el anuncio explícito de la Buena Nueva (la vida, muerte y resurrección de Jesús), 

mientras que testificar es compartir el impacto y la evidencia de esa verdad 

en tu propia vida; ambos se complementan para cumplir el propósito

 

💖 Historia de la vida real:

En los Estados Unidos hay un programa comunitario que se llama “Adopte una Autopista”, y cuando uno viaja por una de ellas ve muchos carteles que dicen:

“LAS PRÓXIMAS 2 MILLAS HAN SIDO ADOPTADAS POR LOS EMPLEADOS DE INDUSTRIAS KANE”. O podría ser cualquier otra compañía del área. En el estado de Michigan, el grupo que adopta una sección de una autopista se compromete a limpiar de basura ese trecho dos o tres veces al año.

 

✍🏼 Un pastor americano hizo el siguiente comentario sobre esta práctica:

“Podemos aprender una gran lección si comparamos la adopción de una autopista con las responsabilidades de los cristianos. Supongamos que los cristianos adoptasen el pedazo de tierra más cercano al lugar donde viven o trabajan y asumiesen la responsabilidad de testificar de Cristo, anunciar el Evangelio de Salvación de alguna manera durante el año en las casas que más cerca les quedan, entonces muchas personas más conocerían del amor de Dios y el sacrificio de su Hijo Jesucristo por todos nosotros”.

 

📖 En el pasaje que estudiamos hoy podemos notar que cuando Felipe recorrió el camino desde Jerusalén a Gaza, no fue para recoger arreos rotos ni ruedas de carros destrozadas. Fue enviado por el Espíritu Santo para presentar a Cristo a un etíope. Igual nosotros, como discípulos hemos sido llamados por Dios a testificar para Cristo en nuestras áreas de influencia. Utilicemos sabiamente las oportunidades que Él nos da, no las desperdiciemos, de alguna manera adoptemos y cuidemos esa área de influencia nuestra.

 

Dios nos respaldará por medio de su Espíritu Santo, pues es la promesa, y el fruto de nuestro esfuerzo y valentía se verá sin lugar a dudas.

 

CONFESIÓN DE FE:

TESTIFICARÉ DE CRISTO, CON DILIGENCIA, AMOR Y RESPONSABILIDAD A DONDE QUIERA QUE VAYA, PUES ESTOY CONVENCIDO DE LAS BUENAS NUEVAS DE SU EVANGELIO, Y DEL RESPALDO DEL ESPÍRITU SANTO EN TAN HONROSA TAREA.

 

ORACIÓN:

Padre Celestial, El Olam, Dios Eterno (Génesis 21:33). Mi amado Señor Jesucristo, sé que eres ese Dios Grande y Poderoso que ha prometido que estarás con nosotros donde quiera que vayamos, y en tu Palabra mandas que seamos esforzados y valientes, y esa promesa nos alienta. Señor Jesús hoy te pido que tu Palabra se haga realidad en mi vida, para que yo vaya por los caminos testificando de Ti con diligencia, sin temor ni vergüenza, sino con conocimiento, amor, responsabilidad, y mucha pasión y fuego por aquellos que aún no te conocen. Gracias mi Señor y Salvador Jesucristo por darme tan honrosa tarea y respaldarme en ella con tu Espíritu Santo; he orado en tu Poderoso Nombre ¡Amén!


Pr. Juan Manuel Lamus Ogliastri