¡LO SÉ!
HECHOS 17:10-12 (NTV)
Esa misma noche, los creyentes enviaron a Pablo y a Silas a Berea. Cuando llegaron allí, fueron a la sinagoga judía. Los de Berea tenían una mentalidad más abierta que los de Tesalónica y escucharon con entusiasmo el mensaje de Pablo. Día tras día examinaban las Escrituras para ver si Pablo y Silas enseñaban la verdad. Como resultado, muchos judíos creyeron, como también lo hicieron muchos griegos prominentes, tanto hombres como mujeres.
♥ “Experiencia es el nombre que damos a nuestras equivocaciones”. (Oscar Wilde)
Hay frases cortas que son poderosas, por ejemplo decir un “te amo”, “muchas gracias”; cuando uno pronuncia estas frases las personas se sienten llenas y plenas, se sienten bien, como debió sentirse usted cuando se las dijeron. Pero así como hay frases cortas poderosas para bendecir, para animar, para levantar, también las hay peligrosas, que pueden destruir una vida. Sin embargo quiero hablarle de una frase corta que una vez pronunciada, hace que su mente se cierre a toda posibilidad y hasta puede eliminar su capacidad de aprendizaje. Esta frase es: ¡Lo sé!.
Todos algunas veces llegamos a pronunciarla, cuando estábamos en el colegio, cuando fuimos a la universidad, sabíamos todo y llegamos al matrimonio diciendo:
☝🏼 “Lo sé”, “sé cómo tratar esta situación”, “sé cómo lidiar con los problemas”.
Estamos en el trabajo y decimos:
☝🏼 “Lo sé”, “no hay nadie que lo haga como yo”, “así me lo enseñaron”.
Con mucha frecuencia utilizamos estas frases o decimos:
☝🏼 “He intentado esto antes y sé que no funcionará”, “Sé que no es aplicable a mi negocio o a mi vida”, “Yo sé lo que tengo que hacer”.
Esta frase corta, ¡Lo sé!, ha causado muchos problemas, desde divorcios hasta quiebra de negocios y algunos han muerto creyendo que lo saben todo. Y es que la vida es aprendizaje, cuando dejemos de aprender, morimos; entonces la pregunta es:
☝🏼 ¿Realmente lo sabe? ¿Qué es lo que sabe?
A veces lo que “sabemos” es una creencia limitante; puede ser una opinión o una percepción y no un hecho. La mayoría de las personas dan todo por un hecho y eso muchas veces ha impedido que seamos lo que hemos sido llamados a ser por Dios.
☝🏼 ¿Cuántas cosas hemos dado por hecho?
☝🏼 ¿De cuántas cosas nos hemos perdido en la vida dándolas por verdaderas?
Necesitamos aprender, como la gente de Berea en el pasaje que estudiamos hoy, que cada día escudriñaban la Palabra de Dios para ver si lo que Pablo y Silas enseñaban era cierto.
¡¡¡En la vida no es lo que se sabe lo que realmente importa, es lo que se hace
con lo que se sabe, es la acción que se toma para moverse en la dirección
necesaria para realizar los planes y lograr los objetivos!!!
Mi recomendación para hoy: La próxima vez que esté a punto de pronunciar la frase ¡Lo sé!, tome una pausa por un momento y piense que puede aprender de eso, no se cierre a nuevas realidades, posibilidades y oportunidades. Cuando usted vive con una actitud de aprendizaje, puede ayudar a la gente que lo rodea y expandir su capacidad de acción, puede moverse a otros niveles. Así que recuerde:
♥ Aprender es tener la competencia de producir resultados distintos y efectivos.
CONFESIÓN DE FE:
PUDIERA PARAFRASEAR LA PALABRA DE DIOS CUANDO ME EXHORTA: “NO TE APRESURES EN TU ESPÍRITU A DECIR “¡LO SÉ!”; PORQUE “LO SÉ” REPOSA EN EL SENO DE LOS NECIOS” (ECLESIASTÉS 7:9). Y LO QUE SÍ SÉ, ES QUE HOY ES UN BUEN DÍA PARA APRENDER DE LA MANO DE DIOS, PARA IR POR MÁS EN LA VIDA.
ORACIÓN:
Padre Celestial, El Deot, Dios del conocimiento (1 Samuel 2:3). Mi amado Rey y Señor Jesucristo, Dios Omnisciente eres Tú, conoces todo y eres la fuente de todo conocimiento, y es por eso por lo que cualquier conocimiento que tengamos los hombres, sé que de Ti proviene. Gracias quiero darte hoy mi Señor, por traer a mi vida esta profunda verdad y poder así reconocer que Tú eres el único proveedor de la sabiduría que yo pueda obtener cuando de mi corazón clamo pidiéndotela, para que de mi boca no salga, y si es posible nunca, esa odiosa frase: “¡Lo sé!”; pues seguramente lo único que logro con eso es limitar el conocimiento que solo Tú puedes traer a mi vida. Gracias mi amado Señor y Salvador Jesucristo por tu sabiduría y conocimiento, y el que a mi vida traes; he orado en tu Poderoso Nombre ¡Amén!
Pr. Juan Manuel Lamus Ogliastri