miércoles, 9 de septiembre de 2026

DESCANSAR EN PROMESAS

 

GÉNESIS 28:11-13 (NTV)

A la caída del sol, llegó a un buen lugar para acampar, y se quedó allí a pasar la noche. Jacob encontró una piedra donde reposar su cabeza y se acostó a dormir. Mientras dormía, soñó con una escalera que se extendía desde la Tierra hasta el Cielo, y vio a los ángeles de Dios que subían y bajaban por ella. En la parte superior de la escalera estaba el Señor, quien le dijo: “Yo soy el Señor, Dios de tu abuelo Abraham, y Dios de tu padre Isaac. La tierra en la que estás acostado te pertenece. Te la entrego a ti y a tu descendencia”.

 

Dios no puede mentir; por lo tanto, cada palabra que prometió en la Biblia es un cheque firmado que puede cobrarse en el banco de la fe, pero solo por el que cree.

 

¡¡¡No hay promesa alguna que sea de interpretación particular,

las promesas de Dios no van dirigidas a una persona solamente, sino

a todo el que cree en Él, así que si usted puede apoyarse en una promesa

y descansar en ella como en una almohada, suya será!!!

 

En el pasaje que estudiamos hoy, podemos ver que el lugar que encontró Jacob y donde descansó, es el mismo del cual tomó posesión más tarde. Cuando sus miembros fatigados reposaron en la tierra, cuando las piedras le sirvieron de almohada, no se imaginaba que estaba tomando posesión de aquel país. Sin embargo, así fue. Durante el sueño, vio una maravillosa escalera, que para el verdadero creyente, es decir para un seguidor de Jesucristo, une el Cielo con la Tierra. Indudablemente, Jacob tenía derecho a poseer la tierra donde descansaba el último peldaño de la escalera; de otro modo no era posible alcanzar la Divina promesa.

 

Como verdaderos seguidores de Jesucristo ya sabemos que en Él, todas las promesas son “Sí” y “Amén”. Y así como Cristo es pertenencia nuestra, así también nos pertenece su promesa, si en Él descansa toda nuestra fe. Piense únicamente en Él, Jesús es la escalera luminosa. Mire cómo suben y bajan los ángeles sobre Él, entre el alma suya y Dios; tenga la seguridad de que la promesa es la porción que Dios le da; si la toma, como si fuera hecha exclusivamente para usted, no la robará; es cosa suya; entonces puede decir:

 

“Ven, alma mía cansada y atribulada; acepta las palabras del Señor como tu almohada, reposa en paz en ellas, pues estoy seguro de que hoy, el Señor me compartirá descanso a través de sus promesas”.

 

CONFESIÓN DE FE:

ESTOY PLENAMENTE CONVENCIDO DE QUE LAS PROMESAS DE DIOS IMPARTEN PAZ A MI ALMA Y MI ESPÍRITU, Y QUE AUNQUE HAYA PASADO O ESTÉ PASANDO POR LUCHAS Y PRUEBAS, CUANDO LA PROMESA TOMA VIDA EN MÍ, SE HACE RHEMA Y ME TRAE DESCANSO TOTAL.

 

ORACIÓN:

Padre Celestial, Jehová Shalom, Dios de Paz (Jueces 6:24). Mi amado Señor Jesucristo, Príncipe de Paz, Dios glorioso y poderoso, hoy vengo turbado ante tu Divina presencia para recibir de Ti el descanso que tanto mi alma necesita. Tu prometes descanso al creyente, al que en ti cree y en ti confía, entonces yo lo creo y lo disfruto en tu poderoso Nombre, Jesús, pues en Ti descansa toda mi fe, en Ti reposa mi alma, no hay problema, tribulación o circunstancia que me pueda robar esta verdad, vivo en la certeza de que esa escalera que me lleva la Cielo, a la maravillosa presencia de Dios Padre, eres Tú. Señor Jesús, gracias porque siempre estás ahí de manera que yo puedo escalar en paz; he orado en tu Poderoso Nombre ¡Amén!


Pr. Juan Manuel Lamus Ogliastri