lunes, 13 de marzo de 2017

ESCUCHEMOS

 

2 SAMUEL 7:18-22 Entonces el rey David entró y se sentó delante del Señor y oró: ¿Quién soy yo, oh Señor Soberano, y qué es mi familia para que me hayas traído hasta aquí? Y ahora, Señor Soberano, sumado a todo lo demás, ¡hablas de darle a tu siervo una dinastía duradera! ¿Tratas a todos de esta manera, oh Señor Soberano? ¿Qué más puedo decirte? Tú sabes cómo es realmente tu siervo, Señor Soberano. Debido a tu promesa y según tu voluntad hiciste todas estas grandes cosas y las diste a conocer a tu siervo. ¡Qué grande eres, oh Señor Soberano! No hay nadie como Tú. ¡Nunca hemos oído de otro Dios como Tú! (N.T.V.)


©  Escuchemos a Dios. (Leer 2 Samuel 7)

De todos los héroes de la Biblia, de pocos se habla con tanto respeto como del rey David.

©  ¿Qué lo hizo tan especial? David se preguntó lo mismo (Vs.18).

La mejor respuesta es, simplemente, que él era un hombre que escuchaba a Dios.

 

La rectitud no es posible, a menos que escuchemos al Padre Celestial. Cuando lo hacemos, recibimos de Él guía, dirección, disciplina y aliento. Esto fue muy cierto en cuanto al pastor y rey David (Salmo 63:1-8). En los Salmos tenemos un hermoso cuadro de la vida de oración de David.

Notemos cuatro cosas que él hacía cuando meditaba en Dios:

1. Examinaba su pasado. Aunque David había cometido pecados graves, esos tiempos difíciles le enseñaron a ser humilde. Mirar hacia atrás lo ayudaba a recordar la fidelidad de Dios.

2. Reflexionaba acerca del carácter del Señor. Cuando nos enfocamos en los atributos de Dios, crecemos en nuestra comprensión de quién es Él. Esto daba como resultado una relación más personal e interactiva.

3. David recordaba las promesas de Dios. Sabía que el Señor había dirigido siempre, y con gran éxito, sus pasos.

4. Hacía peticiones a su Padre Celestial. Dios nunca tuvo en mente que nos defendiéramos en la vida solos. Él siempre está listo para actuar en beneficio nuestro.

 

Deténgase un momento y piense en cómo conversa usted típicamente con Dios. Si usted es el único que habla cuando ora, necesita hacer algunos ajustes. Así como el Señor le hablaba a David, Él tiene también muchas cosas que decirle a usted, si simplemente permite que le hable.

 

CONFESIÓN DE FE:

HARÉ UNA PAUSA EN MIS CONVERSACIONES CON DIOS, DE MANERA QUE PUEDA ESCUCHAR CON CLARIDAD SU VOZ Y SEGUIR SIN CONDICIÓN SUS INSTRUCCIONES PARA MI VIDA, PUES SÉ QUE ÉL ME GUÍA, DIRIGE, DISCIPLINA Y ALIENTA CUANDO LO ESCUCHO.

 

ORACIÓN:

Padre Celestial, Jehová Shammah, Dios está allí, Dios que habita aquí (Ezequiel 48:35). Dios Omnipresente, Tú eres mi señor, el que está atento a mis oraciones, pero sé que también quieres que yo te escuche, por eso hoy vengo a tu Presencia a decirte que estoy dispuesto, listo para que me hables, me guíes, me dirijas, me disciplines o me alientes con tu apacible y melodiosa voz. Gracias mi Señor, porque puedo estar seguro que estás ahí, y siempre estaras para mi, atento a mis suplicas como yo esté atento a tu voz. He orado en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                 

domingo, 12 de marzo de 2017

NUESTRAS CONVICCIONES EN TORNO A LA ORACIÓN

 

MATEO 7:7,8

Pidan, y se les dará. Busquen y hallarán. Llamen, y se les abrirá.

Porque todo el que pide recibe, el que busca halla, y al que llama se le abrirá. (R.V.A.'15)


©  ¿CUÁLES SON SUS CONVICCIONES EN TORNO A LA ORACIÓN?

 

Ø  ¿Está usted convencido de que Dios contestará sus oraciones, o siente duda al respecto?

Ø  Ya tenemos claro que, tener convicción en torno a algo es estar tan plenamente convencido de que ese algo es cierto, que lo defendemos sin importar las consecuencias.


©  La Biblia es el cimiento para nuestras convicciones, y de igual manera lo es para aquellas en torno a la oración.

Ø  Si creemos y ponemos en práctica sus enseñanzas, podemos estar convencidos de que el Señor escuchará y responderá nuestras oraciones.


1. PROMESAS BÍBLICAS


©  En la Biblia encontramos grandes promesas relacionadas con la oración en las que podemos confiar:

 

Ø  MATEO 7:7,8

Pidan, y se les dará. Busquen y hallarán. Llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide recibe, el que busca halla, y al que llama se le abrirá. (R.V.A.'15)

 

Ø  MATEO 21:22

Todo lo que pidan en oración, creyendo, lo recibirán. (R.V.A.'15)

 

Ø  1 JUAN 5:14,15

Y esta es la confianza que tenemos delante de Él: que, si pedimos algo conforme a su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. (R.V.A.'15)


2. EL REQUISITO INDISPENSABLE PARA QUE NUESTRAS ORACIONES SEAN CONTESTADAS


©  Cada oración contestada es consecuencia de haber puesto nuestra fe en Jesucristo para el perdón de nuestros pecados.

Ø  Como Dios es Santo, nuestros pecados nos separan de Él.

Ø  Pero si nos arrepentimos y creemos que Cristo murió en la cruz para pagar la deuda que teníamos por nuestros pecados, llegamos a tener una relación personal con Dios.

Ø  Y es de esa manera que podemos conversar con Él, con la certeza de que escucha nuestras oraciones.


©  Es importante que sepamos que solo por medio de Jesucristo podemos acercarnos a Dios. (1 Timoteo 2:5,6)

Ø  Aquellos que oran sin tener esa relación personal, solo hablan a un ser imaginario, pero no al único Dios verdadero.

Ø  Fue Jesús quien abrió la puerta, para que pudiéramos tener una relación personal con nuestro Creador y que pudiésemos hablar con Él en oración.

Ø  Las promesas relacionadas con las oraciones contestadas solo se aplican a los que han sido reconciliados y perdonados por el Señor.


3. CONVICCIONES BÁSICAS EN TORNO A LAS ORACIONES CONTESTADAS


©  Una vez que tenemos una relación personal con Dios, por medio de Cristo, podemos confiar en que nuestras oraciones serán contestadas si:

 

i. Nuestra petición es conforme a la voluntad, deseo y plan de Dios para nuestra vida. (1 Juan 5:14,15)

Ø  Eso significa que debemos pedir solo aquello que esté de acuerdo con la naturaleza, el propósito y los planes que Dios ha trazado para la vida de sus hijos.

Ø  No nos dará nada que esté motivado por el egoísmo, que exalte nuestro orgullo, que contradiga las enseñanzas bíblicas o que nos guíe al pecado.

 

ii. Pedimos con fe, creyendo y esperando que Dios conteste nuestra oración. (Santiago 1:5-7)

Ø  Las promesas que Dios nos da en su Palabra son el fundamento que nos ayuda a creer en que desea responder nuestras peticiones.

Ø  Sin embargo, si dependemos de nuestros sentimientos muy pronto las dudas conquistarán nuestra fe.

 

iii. Oramos en el nombre de Jesús (Juan 14:13).

Ø  En ocasiones, las palabras "en el nombre de Jesús" son añadidas al final de nuestras oraciones, como si fueran palabras mágicas que nos garantizan que recibiremos lo que hemos pedido.

Ø  Esa frase significa que oramos de acuerdo con la naturaleza, enseñanzas y voluntad de Cristo.

Ø  En vez de tratar de persuadir a Dios para que nos conceda lo que queremos, cuando oramos en el nombre de Jesús buscamos su voluntad y aquello que le glorificará.

 

iv. Oramos con un corazón puro. (Isaías 59:1,2)

Ø  Si toleramos o ignoramos el pecado y la desobediencia en nuestra vida, no podemos esperar que Dios escuche y responda nuestras oraciones.

Ø  Por eso es tan importante confesar y arrepentirse de los pecados tan pronto como sea posible.

Ø  Tener un corazón puro implica vivir comprometidos a ser obedientes a Cristo y a llevar una vida de santidad.

Ø  Sin embargo, cuando hablamos de santidad, no nos referimos a ser perfectos, sino sensibles a la voz de Dios y estar dispuestos a lidiar con nuestro pecado de manera inmediata.


4. ERRORES QUE COMETEMOS EN LA ORACIÓN


©  Una de las razones por las que nuestras peticiones no son contestadas es porque cometemos errores al orar.

 

i. Queremos ayudar a Dios a contestar nuestras peticiones.

Ø  Después de poner nuestras peticiones ante el Señor, no las dejamos en sus manos, ni confiamos en que las contestará en el momento oportuno.

Ø  Si la respuesta no llega tan pronto como la deseamos, nuestra fe comienza a debilitarse y tratamos de solucionar el asunto nosotros mismos.

Ø  Es mejor sentirnos débiles, pues eso nos recuerda que solamente Dios tiene el poder para intervenir y la sabiduría para saber lo que es mejor para nosotros.

Ø  La mejor evidencia de nuestra fe es estar dispuestos a dejarlo todo en las manos de Dios, hasta que responda nuestra petición.

Ø  Pero si tratamos de ayudarle, únicamente empeoraremos el problema.

 

ii. Ponemos nuestra atención en la necesidad que tenemos y no en Dios. (Filipenses 4:19)

Ø  En ocasiones, cuando enfrentamos alguna prueba difícil, quitamos nuestra mirada del Señor.

Ø  Nuestros pensamientos están puestos en la necesidad y no en Aquel que puede satisfacerla.

Ø  Pero debemos recordar que hablamos con el Dios todopoderoso.

Ø  Es por eso que debemos pensar en su naturaleza, poder y promesas, mientras expresamos nuestra confianza, gratitud y alabanza a Él.

 

iii. Oramos sin leer la Palabra de Dios. (Juan 15:7)

Ø  Si llenamos nuestro corazón y nuestra mente con las Sagradas Escrituras, nuestros pensamientos y oraciones estarán de acuerdo a la voluntad de Dios y nuestra fe se fortalecerá.

Ø  Pero si somos negligentes con la Palabra de Dios, no tendremos luz para guiar nuestro camino o para darnos entendimiento y confianza. (Salmo 119:105)

Ø  Tanto la oración como la Biblia deben tener la misma prioridad en nuestra vida.

Ø  Es al leer su Palabra que somos guiados hacia la manera correcta en la que debemos orar.

Ø  Y mientras oramos, nuestro entendimiento bíblico aumenta.

 

CONCLUSIÓN:

©  ¿Cuán seguro está de que Dios responderá sus oraciones?

 

Examine las cuatro convicciones básicas en torno a las oraciones contestadas.

©  ¿En cuál de ellas debe poner su atención para orar más efectivamente cada día?

 

También revise los tres errores que cometemos al orar. Si ha caído en uno de ellos…

©  ¿Qué cambios debe hacer para no orar de esa manera?

 

JUAN 14:1, 13-14,27

No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí. Pueden pedir cualquier cosa en mi Nombre, y Yo la haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre.

Es cierto, pídanme cualquier cosa en mi Nombre, ¡y Yo la haré!

Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón.

Y la paz que Yo doy es un regalo que el mundo no puede dar.

Así que no se angustien ni tengan miedo.

(N.T.V.)

 

Un Abrazo, Dios te bendiga y te guarde, haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; y permita que prosperes en todas las áreas de tu vida, y derrame sobre ti muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, Salud y mucha Prosperidad


Juan Manuel Lamus O.

                

sábado, 11 de marzo de 2017

MUJER SABIA

 

PROVERBIOS 31:10…25-31

Mujer ejemplar, ¿dónde se hallará? ¡Es más valiosa que las piedras preciosas!...

Está vestida de fortaleza y dignidad, y se ríe sin temor al futuro.

Cuando habla, sus palabras son sabias, y da órdenes con bondad.

Está atenta a todo lo que ocurre en su hogar, y no sufre las consecuencias de la pereza.

Sus hijos se levantan y la bendicen. Su marido la alaba:

"Hay muchas mujeres virtuosas y capaces en el mundo, ¡pero tú las superas a todas!".

El encanto es engañoso, y la belleza no perdura, pero la mujer que teme al Señor será sumamente alabada. Recompénsenla por todo lo que ha hecho.

Que sus obras declaren en público su alabanza. (N.T.V.)


©  Cuenta una mujer en sus años dorados:

Dicen que a cierta edad las mujeres nos hacemos invisibles, que nuestro protagonismo en la escena de la vida declina y que nos volvemos inexistentes para un mundo en el que sólo cabe el ímpetu de los años jóvenes.  Yo no sé si me habré vuelto invisible para el mundo, es muy probable, pero nunca fui tan consciente de mi existencia, nunca me sentí tan protagonista de mi vida y nunca disfruté tanto de cada momento de mi existencia como ahora:

©  Descubrí que no soy una princesa de cuento de hadas.

©  Descubrí al ser humano que sencillamente soy, con sus miserias y sus grandezas.

©  Descubrí que puedo permitirme el lujo de no ser perfecta, de estar llena de defectos, de tener debilidades, de equivocarme, de hacer cosas indebidas, de no responder a las expectativas de los demás y, a pesar de ello, quererme mucho.

©  Cuando me miro al espejo ya no busco a la que fui; sonrió a la que soy.

©  Me alegro del camino andado, asumo mis contradicciones.

©  Siento que debo saludar a la joven que fui con cariño, pero dejarla a un lado porque ahora me estorba, su mundo de ilusiones y fantasía, ya no me interesa.

©  Qué bien vivir sin la obsesión de la perfección, pero agradecer y felicitar la madurez.

©  Qué bien no sentir ese desasosiego permanente que produce correr tras los sueños, pero no olvidarme de ellos. 

©  La vida es tan corta y el oficio de vivirla es tan difícil, que cuando uno comienza a aprenderlo, ya hay que morirse.

 

¡¡¡Feliz día para todas las Mujeres!!!

 

ORACIÓN DE UNA MUJER SABIA

Señor Jesús, Adonai, Tú sabes mejor que yo, que estoy envejeciendo y un día seré vieja. Deseo mantener en mí una razonable dulzura. Quiero ser santa, pero tampoco volverme una vieja amargada. Ayúdame a extraer de la vida toda la diversión posible.  Nos rodean tantas cosas divertidas, que no quiero perderme ninguna. Bendíceme y dame sabiduría.  No permitas que me haga charlatana y adquiera el hábito de creer que tengo que decir algo sobre cualquier tema, en cada ocasión.  Libérame de las ansias de querer arreglar la vida de los demás.  Que sea pensativa pero no taciturna, solícita pero no mandona. Con el vasto acopio de sabiduría que poseo parece una lástima no usarla, pero mantén mi mente libre de la recitación de infinitos detalles.  Dame las alas para ir derecho al grano.  Sella mis labios para que no hablen de mis achaques y dolores, ellos van en aumento con el pasar de los años, como también mi gusto por recitarlos. Pido la gracia de poder escuchar con paciencia el relato de los males ajenos.  Enséñame la gloriosa lección de que a veces, es posible que esté equivocada. Gracias mi amado Señor y Salvador Jesucristo por hacerme una mujer sabia. Amén

 

Un Abrazo, Dios te bendiga y te guarde, haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; y permita que prosperes en todas las áreas de tu vida, y derrame sobre ti muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, Salud y mucha Prosperidad


Juan Manuel Lamus O.

                

viernes, 10 de marzo de 2017

RECONOCER

 

MATEO 16:21-25 A partir de entonces, Jesús empezó a decir claramente a sus discípulos que era necesario que fuera a Jerusalén, y que sufriría muchas cosas terribles a manos de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los maestros de la ley religiosa. Lo matarían, pero al tercer día resucitaría. Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo por decir semejantes cosas. ¡Dios nos libre, Señor!, dijo. Eso jamás te sucederá a Ti. Jesús se dirigió a Pedro y le dijo:

-  ¡Aléjate de mí, Satanás! Representas una trampa peligrosa para mí. Ves las cosas solamente desde el punto de vista humano, no desde el punto de vista de Dios.

Luego Jesús dijo a sus discípulos:

-  Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz y seguirme. Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás, pero si entregas tu vida por mi causa, la salvarás. (N.T.V.)


©  De cómo reconocer la voz de Dios.

Desde muy temprana edad, un bebé comienza a identificar las voces de sus padres y a distinguir sus voces de las de otras personas. Del mismo modo, Dios nos ha dado la capacidad de reconocer su voz. Con el tiempo, podemos aprender a discernir cuando Él nos habla por medio de su Palabra, sus respuestas a nuestras oraciones y a identificar a los verdaderos creyentes.

 

Para identificar la voz de Dios, hágase estas preguntas:

1. ¿El mensaje es coherente con la Palabra de Dios? Al examinar la Sagrada Escritura, sabremos cómo rechazar la voz que nos dice que estamos condenados (Romanos 8:1), y aceptar la verdad de que el Señor nos perdona.

2. ¿Lo que escuchamos contradice la lógica humana? Si es así, eso puede venir del Señor. Él nos dice que debemos poner la otra mejilla, amar a nuestros enemigos, y que los últimos serán los primeros.

3. ¿Las palabras de Dios discrepan de nuestros deseos carnales? Él quiere que tengamos un gozo santo y por eso se niega a complacer nuestros deseos terrenales que están fuera de su plan.

4. ¿Sus palabras desafían nuestra fe? Dios quiere crear en nosotros una fe que profundice la relación que tenemos con Él.

5. ¿Requiere de valentía para obedecer a Dios? Cuando Él habla, normalmente es necesario que tomemos una decisión que exige un sacrificio o un cambio de dirección.


©  ¿No quisiera usted dedicar tiempo a la Palabra de Dios, para que pueda reconocer su voz?

 

CONFESIÓN DE FE:

CREO QUE JESÚS ES EL BUEN PASTOR (JUAN 10:11), Y ÉL PROMETE QUE SERÉ CAPAZ DE DISTINGUIR SU VOZ, PARA QUE PUEDA SEGUIRLO. ÉL NO QUIERE QUE ESCUCHE A "EXTRAÑOS", PORQUE ENTONCES SERÍA FÁCILMENTE EXTRAVIADO (JUAN 10:4,5).

 

ORACIÓN:

Señor Jesús, El Rohi, Mi Buen Pastor (Juan 10:11). Mia amado Dios y Señor, Tú eres mi Buen Pastor, y estando y permaneciendo en Ti sé que nada me faltara, estaré atento a tu voz y me haré sensible a ella para poder reconocerla y distinguirla de las falsas que quieran engañarme. Sé que Tú, mi Señor, proteges, provees, diriges, guías y cuidas a tu pueblo, a tus hijos, nos cuidas tiernamente como un pastor poderoso y paciente, y eso para mí es suficiente motivación para dedicar el tiempo necesario a tu Palabra para aprender a escucharte, reconocer tu voz y así no ser fácilmente engañado. He orado en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                 

jueves, 9 de marzo de 2017

¿SUFICIENTE?

 

ROMANOS 14:7-12 Pues no vivimos para nosotros mismos ni morimos para nosotros mismos. Si vivimos, es para honrar al Señor, y si morimos, es para honrar al Señor. Entonces, tanto si vivimos como si morimos, pertenecemos al Señor. Cristo murió y resucitó con este propósito: ser Señor de los vivos y de los muertos. ¿Por qué, entonces, juzgas a otro creyente? ¿Por qué menosprecias a otro creyente? Recuerda que todos estaremos delante del tribunal de Dios. Pues dicen las Escrituras: "Tan cierto como que Yo vivo, dice el Señor, toda rodilla se doblará ante mí, y toda lengua declarará lealtad a Dios". Es cierto, cada uno de nosotros tendrá que responder por sí mismo ante Dios. (N.T.V.)


©  ¿Es suficiente la salvación?

Hay personas que, a pesar de haber puesto su fe en Jesús como Salvador personal de sus vidas, siguen viviendo en rebeldía contra Él.

©  ¿Por qué dicen ser seguidores de Cristo, pero se niegan a servirle?

La respuesta es que la salvación es solamente el primer paso. El destino eterno de cualquier persona que recibe a Jesucristo está sellado para siempre, irá al cielo. Pero la salvación no garantiza una vida piadosa o fructífera aquí en la Tierra.

 

La voluntad del Padre Celestial es que vivamos bajo el señorío de su Hijo. Eso significa que debemos someternos a Jesús como el único que está a cargo de nuestra vida. Las decisiones de cada día y el liderazgo de aquellos que están bajo nuestro cuidado, están en última instancia en las manos de Dios, no de nosotros; Cristo nos da guía y dirección. Aunque algunas veces cometemos errores, tenemos que recordar que la gracia de Dios es para personas imperfectas. El problema es que normalmente queremos darle a Dios dominio solamente sobre ciertos aspectos de nuestra vida. Por ejemplo, muchos queremos que se aparte de nuestras finanzas, agendas y carreras. Pero, cuando nos encontramos en la cama de un hospital, ¿quiénes de nosotros le diríamos a Jesús que se desligara de nuestra salud? Por tanto, hágase esta pregunta:

©  ¿Es Jesús el Señor de mi vida, o no?

 

La experiencia de salvación ocurre una sola vez, pero la vida cristiana continúa, porque el señorío de Jesucristo sigue. Habrá un momento cuando todo creyente deberá reconocer que el Hijo de Dios vino para más que salvarnos.

 

CONFESIÓN DE FE:

ESTOY PLENAMENTE CONVENCIDO QUE JESÚS VINO PARA SER EL DUEÑO DE MI VIDA, PARA MI BIEN Y PARA SU GLORIA. POR ESO HE DECIDIDO QUE ÉL SEA MI SEÑOR Y SERVIRLE EN SU REINO COMO ÉL QUIERE.

 

ORACIÓN:

Padre Celestial, Elohim Kedem, Dios del Principio, Dios de toda la creación (Colosenses 1:18). Amado Rey Jesús, el Señor de mi vida ere Tú, Adonai, Rey de reyes y Señor de señores, el Todopoderoso que siempre fue, es, y que será, pues eres antes de todas las cosas en tiempo y en prioridad, por eso eres preeminente y dueño de todos nuestros afectos. Gracias quiero darte hoy mi Señor y Salvador, por ser la cabeza de la iglesia, tu cuerpo, y el Amo y Señor de mi vida, úsame Dios mío, pues dispuesto estoy para servir en tu Reino sin condición, para mi bien y para glorificarte a Ti ante mis semejantes. He orado en el Poderoso Nombre de Jesús. Amen.


Juan Manuel Lamus O.

                 

miércoles, 8 de marzo de 2017

PREDICAR=COMPARTIR

 

GÁLATAS 1:11-16 Amados hermanos, quiero que entiendan que el mensaje del evangelio que predico no se basa en un simple razonamiento humano. No recibí mi mensaje de ninguna fuente humana ni nadie me lo enseñó. En cambio, lo recibí por revelación directa de Jesucristo. Ustedes saben cómo me comportaba cuando pertenecía a la religión judía y cómo perseguí con violencia a la Iglesia de Dios. Hice todo lo posible por destruirla. Yo superaba ampliamente a mis compatriotas judíos en mi celo por las tradiciones de mis antepasados. Pero aun antes de que yo naciera, Dios me eligió y me llamó por su gracia maravillosa. Luego le agradó revelarme a su Hijo para que yo proclamara a los gentiles la Buena Noticia acerca de Jesús. (N.T.V.)


©  De cómo para compartir el evangelio debemos ser discípulos.

El camino del discipulado es la preparación genuina para compartir el evangelio. Tras su conversión Pablo se fue al desierto por tres años, durante ese tiempo el Espíritu Santo lo instruyó en los caminos del Señor, y de allí salió preparado para comunicar la verdad de Dios. Listo para encender una luz.

 

El Señor habla a los creyentes para que puedan comprender la verdad, ajustarse a ella, y comunicarla. Estos mismos pasos son el mapa de ruta del discipulado. Lo que pasó durante los años que Pablo estuvo en el desierto, fue solo el comienzo de un proceso de toda la vida; Dios renovó su mente y lo transformó a la imagen de Cristo. Para el apóstol, ese cambio comenzó al conectar su abundante conocimiento de las Sagradas Escrituras con la revelación de que Jesucristo era el Hijo de Dios. Pablo conocía a fondo la Palabra, pero la verdad de que Jesús era el Mesías prometido le hizo reconsiderar el fundamento en el que había estado confiando. Todo lo que sabía acerca de Dios tenía que ser reevaluado a la luz de esta nueva información. Pablo había vivido tratando de agradar a Dios, por lo que el Espíritu Santo vio en él, sin duda, a un alumno dispuesto. El alma del apóstol tenía que ser moldeada de acuerdo con la voluntad del Padre y el Señor siguió trabajando en él mucho después de que dejara el desierto y comenzara su ministerio. Toda persona que lee sus epístolas, es testigo de la obra de Dios en un hombre rendido a Él.

 

Los planes del Señor en cuanto al discipulado parecen ser los mismos para cada creyente. Al igual que Pablo, usted es un alumno del Espíritu Santo y el conocimiento que obtenga de la Palabra debe transformar su vida e impactar la de otros.

 

CONFESIÓN DE FE:

PROCURARÉ SER COMO EL APÓSTOL PABLO, CONVIRTIÉNDOME EN UN HACEDOR DE DISCÍPULOS COMPARTIENDO CON LOS DEMÁS LO QUE HE APRENDIDO. SÉ QUE ESTO ES PREDICAR Y ENCENDER LA LUZ DE CRISTO EN EL MUNDO.

 

ORACIÓN:

Señor Jesús, El Yshuati, el Dios de mi Salvación (Isaías 12:2). Sé que Tú, Dios mío, eres la fuente de salvación y quieres salvar a tu creación. Por eso se que cada individuo debe personalmente conocerte como el Dios de Mi Salvación, y por lo tanto estoy llamado a compartir o predicar tu evangelio. Tú me has enseñado a través de la experiencia de Pablo lo que verdaderamente es predicar, hacer discípulos, dejar que tu Palabra transforme mi vida y así poder ser luz de bendición para mis semejantes. Hoy clamo a Ti para que yo no pierda el ánimo, el hambre y la sed de conocer más de Ti para compartirlo con los demás. Te pido el espíritu de sabiduría y revelación en el conocimiento de tu verdad, de manera que sea arraigada por el Espíritu Santo en mi corazón y puesta en práctica en mi cotidianidad. Gracias Padre Celestial por escogerme y discipularme. He orado en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                 

martes, 7 de marzo de 2017

TRANSFORMAR

 

2 CORINTIOS 5:17-19 Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado! Y todo esto es un regalo de Dios, quien nos trajo de vuelta a Sí mismo por medio de Cristo. Y Dios nos ha dado la tarea de reconciliar a la gente con Él. Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación (N.T.V.)


©  Vivir en la gracia, la estrategia de Dios para transformar la vida del que cree.

Antes de la conversión del apóstol Pablo, nadie hubiera pensado que este hombre tendría un impacto en el mundo para Jesús. De hecho, su objetivo original fue eliminar a todos los cristianos.

 

La gracia de Dios puede tocar a cualquiera; ningún pecado está más allá del alcance de su perdón. Este maravilloso regalo de la redención transforma las vidas. Contrario a lo que muchos piensan, ser cristiano no significa hacer buenas obras, sino que los creyentes reciben el perdón, por la gracia de Dios, y una nueva naturaleza. Nuestra transformación interior produce, obviamente, cambios externos. Una hermosa ilustración de esto, es la metamorfosis de la mariposa. Una vez que se convierte en una crisálida, la oruga no simplemente actúa o parece diferente por fuera; también ha sufrido verdaderamente una transformación interior.

La transformación de los creyentes se produce en muchas áreas. Por ejemplo:

©  Nuestras actitudes cambian, como resultado de la salvación por la gracia recibimos la humildad y la gratitud.

©  En agradecimiento por este regalo inmerecido, surge la compasión por los perdidos y el deseo de compartir el evangelio, el mensaje de reconciliación.

©  El perdón de Cristo da también como resultado el anhelo de servirle. Servimos dentro y fuera de la iglesia, amando a los demás, ayudando a los necesitados y hablándoles de la salvación por medio de Cristo.

 

Aunque el pecado trae consigo consecuencias, Dios nos brinda perdón y redención por medio de Jesucristo. Él abrió un camino para restaurar nuestra relación con Él y llevar a otros a que hagan lo mismo y sean también transformados.

 

CONFESIÓN DE FE:

EL SEÑOR TRANSFORMA NUESTRAS VIDAS PARA QUE NOS PAREZCAMOS MÁS A SU HIJO Y REFLEJEMOS SU AMOR A LOS DEMÁS, LLEVÁNDOLES EL MENSAJE DE LA RECONCILIACIÓN PARA SALVACIÓN.

 

ORACIÓN:

Padre Celestial, Elohim Kol Basar, Dios de toda carne (Jeremías 32:27). Mi Padre y Señor, Dios lleno de gracia y amor, cuán grande eres Tú, digno de ser supremamente alabado y adorado. Tú me hiciste y me has comprado con la preciosa sangre de tu hijo, hoy te alabo por quien Tú eres y por Tu gran misericordia. Sé que tu amor, bondad, ternura y cariño me renovarán en este día. Espíritu Santo, Tú que moras en mí, ilumíname y fortaléceme en mi camino, transfórmame de acuerdo a tu voluntad, has de mi corazón, un corazón nuevo cada día. Permite hoy que mi gozo, las palabras sinceras y mis hechos puedan tocar a alguien sufriente, para que ese toque sea la puerta de reconciliación contigo, mi Señor, para que tu Espíritu Santo lo logre transformar. Gracias por transformarme a tu imagen y semejanza mi Señor y Salvador Jesucristo. Amén.


Juan Manuel Lamus O.