domingo, 10 de septiembre de 2017

¡¡¡SE LIBRE DE LA CULPA!!!

 

"Cuatro cosas hay que nunca vuelven más:

una bala disparada, una palabra hablada,

un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada"

(Proverbio árabe)


©  Probablemente algunos de ustedes han querido meterse en una especie de túnel del tiempo y poder cambiar algunas cosas de su pasado.

Ø  Durante mucho tiempo han vivido con la culpa de lo que fue o de lo que pudo haber sido.

Ø  Han llegado a pensar que no hay esperanza, ahora lo más triste de esta situación es que llegan a culpar a otros de sus desgracias y sinsabores.


©  Esto nos viene desde el principio de la creación cuando Adán y Eva.

Ø  Nos cuesta asumir responsabilidad por nuestras vidas, es más fácil culpar a otros, culpar a Dios, a la suegra, al cónyugue, al jefe, al gobierno, a la iglesia, en fin, culpamos a todos.


©  Decimos que toda emoción es una predisposición para la acción, y las emociones están siempre presentes en nuestras vidas.

Ø  La culpa es lo que sientes cuando no asumes responsabilidad por tu vida, es el enojo contigo mismo que surge cuando has pasado los límites y has provocado consecuencias no deseadas.

Ø  Es fácil culpar a otros de que no alcancemos nuestros sueños, es fácil excusarse en decir no tengo recursos, no tengo opciones.

Ø  Las excusas te hacen sentir mejor por un momento, pero allí en tu corazón sabes que no estás bien contigo mismo, que eres preso de la culpa.

 

¡¡¡Hoy tú puedes ser libre de la culpa, asumiendo responsabilidad por tu vida!!!

 

ROMANOS 8:1

Por lo tanto, ya no hay condenación para los que pertenecen a Cristo Jesús. (N.T.V.)


©  Dios te dio la capacidad para elegir, Dios te da opciones para crear y responder a la vida. (Deuteronomio 30:15-20)

Ø  A Adán y Eva les dio muchas opciones, pero ellos eligieron el árbol de la ciencia del bien y del mal. (Genesis 3)

Ø  Elige hoy salir de las excusas y comienza a vivir tu vida con responsabilidad.


©  La responsabilidad se define como la habilidad para responder, y la única persona que puede responder por tu vida eres tú.

Ø  Cuando entiendes esto vas a encontrarte con lo mejor de ti, con todo el poder que tienes para hacer cosas diferentes, para lograr tus metas, para rescatar sueños viejos que ya creías que habían pasado al olvido.

Ø  Deja ya de culpar a otros, de culparte a ti y aprópiate de la vida y la libertad que Dios te da.

 

SALMO 145:14 Dios ayuda a los que están decepcionados de su suerte, da un nuevo inicio a los que están a punto de abandonarlo todo. (B. El Mensaje)


©  En este versículo vemos y entendemos que tú puedes abandonar la culpa y Dios te dará un nuevo comienzo.

Ø  Él ha provisto para que vivas libre de la culpa y seas una persona completamente responsable.

Ø  Lo que Él te está diciendo es que no estás solo, que Él estará contigo en todo tiempo para ayudarte.

Ø  Ahora, Él no hará aquello que a ti y a mí nos toca hacer.

Ø  Nosotros tenemos que hacer las cosas que nos corresponde hacer.

 

JOSUÉ 1:8,9 Nunca se aparte de tu boca este Libro de la Ley; más bien, medita en él de día y de noche, para que guardes y cumplas todo lo que está escrito en él. Así tendrás éxito y todo te saldrá bien. ¿No te he mandado que te esfuerces y seas valiente? No temas ni desmayes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas. (R.V.A.'15)


©  Tres cosas esenciales que debes hacer:


1. Necesitas conocer más a Dios.

Ø  Dios es la relación que más necesitamos para alcanzar el éxito, para tener una vida plena y feliz.

Ø  Dios no es religión, Dios es relación.

Ø  Dios es el fundamento de cualquier sueño que quieras lograr.


2. Desarrolla relaciones que guarden tu vida.

Ø  Para tener un nuevo comienzo además de Dios necesitamos de personas que estén con nosotros y a nuestro favor.

Ø  Gente que esté dispuesta a caminar cada paso del camino contigo, gente que te anime, que te cuide y que te levante.

Ø  No basta con creer en Dios hay que pertenecer a una familia, la iglesia.

Ø  Debes conectarte con un grupo de apoyo y crecimiento personal y espiritual.


3. Busca relaciones que te lleven a tu sueño.

Ø  Tú tienes un sueño, tú has sido creado para crecer y dar fruto bueno y duradero.

Ø  Pero, aunque el sueño es tuyo necesitas personas que estén a tu lado para proteger y desarrollar ese sueño, personas que te ayuden de manera específica en el sueño que tú quieres lograr.

Ø  Si quieres lograr éxito en tu matrimonio no vas a buscar a alguien que no esté casado o alguien que estén enfrentando los mismos problemas que tu o peores.

Ø  Busca buenos consejeros bíblicos, busca mentores, instructores, personas que puedan elevar tu vida.

 

CONCLUSIÓN:

©  Hoy puedes elegir seguir viviendo en la excusa, culpando a otros, o elegir asumir la responsabilidad por tu vida, y cada vez que asumas responsabilidad, tienes la oportunidad para el cambio y obtener un resultado extraordinario.

©  El que quiere alcanzar sus sueños, busca el camino y se hace responsable.

©  El que no quiere hacer nada, encuentra una excusa y vive en la culpa.

©  ¿Cuál es tu excusa para no ir tras tus sueños?

 

¡¡¡Te invito a ser libre de la culpa ahora mismo!!!

 

DEUTERONOMIO 30:19,20

Hoy te he dado a elegir entre la vida y la muerte, entre bendiciones y maldiciones.

Ahora pongo al Cielo y a la Tierra como testigos de la decisión que tomes.

 ¡Ay, si eligieras la vida, para que tú y tus descendientes puedan vivir!

Puedes elegir esa opción al amar, al obedecer y al comprometerte firmemente con el Señor tu Dios.

Esa es la clave para tu vida. Y si amas y obedeces al Señor, vivirás por muchos años en la tierra que el Señor juró dar a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob. (N.T.V.)

 

Un Abrazo, Dios te bendiga y te guarde, haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; y permita que prosperes en todas las áreas de tu vida, y derrame sobre ti muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, Salud y mucha Prosperidad


Juan Manuel Lamus O.

                 

sábado, 9 de septiembre de 2017

15 RAZONES POR LAS CUALES NO PERDONAMOS


1.    Orgullo.

Ø  Perdonar a otra persona me hace ver débil. Yo me quiero sentir mejor que otros; quiero ser más fuerte y superior. Yo tengo la razón y no tengo porque dar mi brazo a torcer.

©  Pero el orgullo es lo que nos tiene atados e impide nuestro crecimiento.


2.    La carne.

Ø  No quiero renunciar a mis mecanismos de defensa.

Ø  Al comienzo, la libertad puede atemorizarme.

Ø  Me siento fuera de mi zona de confort.

©  Aprenderemos un estilo de vida completamente nuevo, si aprendemos a perdonar.


3.    Si perdono, me voy a sentir fuera de control.

Ø  Yo quiero sentirme en control y ser capaz de manipular a otros reteniéndoles la deuda.

©  La verdad es que estamos fuera de control cuando nos aferramos a herir a otros, y uno es el que está esclavizado.


4.    Si perdono, pueda que me hieran otra vez.

Ø  La verdad es que me van a volver a herir, haga lo que haga.

©  La cuestión sería encontrar la mejor manera de responder en el futuro cuando otro nos hiera para no tener que vivir una vida llena de temores y ser controlados por otros.


5.    Si ignoro el problema, éste desaparecerá.

Ø  Nos deshacemos del problema por un tiempo, pero luego reaparecerá de nuevo.

©  Heridas del pasado sin resolver, van a aparecer en el presente.


6.    Venganza: la persona tiene que pagármelas.

Ø  Ellos tienen que ser castigados y tienen que aprender una lección.

Ø  Yo me siento con el derecho de juzgar a otro.

©  No somos Dios, y tratar de tomar el papel de Dios nos va a meter en problemas. La venganza es del Señor.


7.    Fracaso en comprender el amor y el perdón de Dios.

©  No podemos regalarle a alguien algo si primero no tenemos algo que dar.


8.    Fracaso al perdonarme a mí mismo.

Ø  Antes de poder perdonar a otros, tengo que perdonarme a mí mismo.

©  Solo podemos amar al hermano en la misma medida que nos amamos a nosotros mismos.


9.    Parece fácil e injusto.

Ø  Parece que estuviera de acuerdo ó ignorando su pecado.

©  No, por el contrario, estamos cargando y documentando su deuda y reconociendo que Jesús murió en la cruz por ese pecado.


10.   Esperar que la otra persona venga primero a mi.

©  Casi nunca sucede.


11.   La otra persona no se siente mal por lo que ha hecho.

Ø  Existen muchas probabilidades de que nunca se sientan mal por lo que han hecho.

©  El perdón es principalmente para nuestro beneficio, no necesitamos esperar.


12.   Falta de amor.

Ø  Si decido a perdonar, me sentiría como un hipócrita porque no siento amor o perdón por la otra persona.

©  La verdad es que somos unos hipócritas si no perdonamos, porque nuestra verdadera naturaleza en Cristo es de perdonar.


13.   Esperar el momento preciso.

Ø  Estoy esperando por el tiempo conveniente y por un sentimiento.

©  Pueda que nunca sea conveniente y que nunca sintamos el perdonar.


14.   Me quita mucho tiempo.

Ø  No tengo tiempo de perdonar.

Ø  No me puedo dar el lujo de perdonar.

©  Nosotros somos los que estamos en tormento y sufrimiento.


15.   Temor.

Ø  Temo que mis sentimientos se conmocionen.

©  Dios sabe cómo sacar a la luz delicadamente los sentimientos que necesitan ser sanados. No me moriré, ni me volveré loco.

 

MATEO 18:21,22

Pedro se le acercó y preguntó:

Señor, ¿cuántas veces debo perdonar a alguien que peca contra mí?

¿Siete veces?

No siete veces, respondió Jesús, sino setenta veces siete. (N.T.V.)

 

Un Abrazo, Dios te bendiga y te guarde, haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; y permita que prosperes en todas las áreas de tu vida, y derrame sobre ti muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, Salud y mucha Prosperidad


Juan Manuel Lamus O.

                  

viernes, 8 de septiembre de 2017

CITA CELESTIAL

 

2 CORINTIOS 5:6-10 Así vivimos, confiando siempre y comprendiendo que durante nuestra estancia en el cuerpo peregrinamos ausentes del Señor. Porque andamos por fe, no por vista. Pues confiamos y consideramos mejor estar ausentes del cuerpo, y estar presentes delante del Señor. Por lo tanto, estemos presentes o ausentes, nuestro anhelo es serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el Tribunal de Cristo para que cada uno reciba según lo que haya hecho por medio del cuerpo, sea bueno o malo. (R.V.A.'15)


©  De nuestra cita celestial. (Leer 2 Corintios 5:1-10)

Cada tictac del reloj nos acerca un segundo más a nuestra cita celestial con el Señor Jesús. Como seguidores de Jesucristo estaremos delante de Él un día, en el Tribunal de Cristo, para dar cuenta de nuestras vidas. En ese momento, rendiremos cuentas de nuestros actos y recibiremos recompensas según todo lo que hayamos hecho mientras estuvimos en la Tierra, sea bueno o sea malo (Vs.10).


1. No será un juicio de condenación.

En el momento que fuimos salvos, cuando aceptamos a Cristo como nuestro único Salvador, toda la culpa fue quitada de nosotros (Romanos 8:1). Al tomar nuestro lugar en la cruz, Jesús llevó nuestros pecados y experimentó la ira de Dios contra nuestra iniquidad (1 Pedro 2:24). Como resultado, el castigo por nuestro pecado ha sido pagado en su totalidad.

2. Será un podio para recompensas.

Cuando estemos de pie delante de nuestro Señor, Él mirará cuáles de nuestras decisiones estuvieron en consonancia con su voluntad. Cada acto de servicio obediente, ya sea grande o pequeño, será recordado y recompensado. Al mismo tiempo, tengo la convicción de que habrá quebranto y lágrimas cuando nuestra maldad e indiferencia sean consideradas.

 

La Palabra de Dios en Colosenses 3:2-12 nos da una imagen de lo que debemos ser y de cómo quiere el Señor que vivamos hasta que lleguemos a nuestra cita celestial, al Tribunal de Cristo. Puesto que el Señor nos hace responsables de nuestros actos, es impostergable que sustituyamos conductas impías por justas.

 

CONFESIÓN DE FE:

ANTES DE TOMAR CUALQUIER DECISIÓN, BUSCARÉ DIRECCIÓN BÍBLICA Y BUENA ORIENTACIÓN ESPIRITUAL; Y MEDITARÉ DESPUÉS EN QUÉ DECISIONES DEBO TOMAR PARA AGRADAR A DIOS. ADEMÁS, OBTENDRÉ MIS BUENAS RECOMPENSAS EN EL TRIBUNAL DE CRISTO.

 

ORACIÓN:

Padre Celestial, Elohim Kedoshim, Dios santo (Josué 24:19). Amado Dios y señor nuestro, El Todopoderoso, eres único, especial, singular. No hay nadie ni nada como tú, ni nunca lo habrá, eres distinto de todos y de todo, eres puro y libre de cualquier error. Es por eso por lo que hoy vengo a tu Presencia en busca de esa misma santidad tuya, pero no esa santidad religiosa que erradamente creemos que debemos proyectar, sino aquella que Tú mismo, mi señor Jesús, nos has modelado, aquella que busca agradarte a Ti, Padre Celestial. Hoy te pido que la pueda hallar revelada en tu Palabra para que ella misma se haga realidad en mi vida y pueda ir a mi cita celestial con la frente en alto, después de seguir con valentía y responsabilidad la dirección bíblica y espiritual que Tú has provisto para mí, y así recibir las recompensas correspondientes, tanto en la Tierra como en el Cielo. He orado en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.


Juan Manuel Lamus O.