VERACIDAD = VALENTÍA
DANIEL 4:19… 24-27 (NTV)
Al oír el relato, Daniel (también llamado Beltsasar) se quedó agobiado por un rato, atemorizado por el significado del sueño. Entonces el rey le dijo:
- Beltsasar, no te alarmes por el sueño y lo que significa. Beltsasar respondió:
- ¡Mi señor, quisiera que los sucesos anticipados en este sueño ocurrieran a sus enemigos y no a usted!...
- Esto es lo que significa el sueño, su majestad, y lo que el Altísimo ha declarado que le sucederá a mi señor, el rey. Usted será expulsado de la sociedad humana y vivirá en el campo con los animales salvajes. Comerá pasto como el ganado y el rocío del cielo lo mojará. Durante siete períodos de tiempo vivirá de esta manera hasta que reconozca que el Altísimo gobierna los reinos del mundo y los entrega a cualquiera que Él elija. Sin embargo, quedaron en la tierra el tocón y las raíces del árbol. Esto significa que usted recibirá nuevamente el reino cuando haya reconocido que es el Cielo el que gobierna. Rey Nabucodonosor, por favor, acepte mi consejo. Deje de pecar y haga lo correcto. Apártese de su perverso pasado y sea compasivo con los pobres. Quizá, entonces, pueda seguir prosperando”.
♥ Como verdaderos seguidores de Jesucristo debemos tener valentía para hablar, hacer y vivir siempre en la verdad; pues ser veraz es ser valiente. (Leer Daniel 4:1-27)
⚠️ ¿Por qué, para algunas personas, es tan fácil mentir?
Decir algo falso es algo que todos hacíamos cuando éramos niños, pero mentir puede hacer tropezar aun a cristianos de toda la vida. El motivo subyacente para ceder al engaño suele ser el deseo de protegerse de alguna manera. Las personas mienten para salir de problemas, evitar una situación indeseable, obtener beneficio económico, ser aceptados, reforzar una imagen, ocultar las fallas, o por otras razones que los benefician.
En el pasaje que estudiamos hoy, vemos que cuando Nabucodonosor tuvo un sueño alarmante, el Señor dio a Daniel la interpretación: El rey se volvería loco y viviría como un animal salvaje durante “siete tiempos”. En ese momento, Daniel tuvo que decidir si decirle al rey la verdad o si ocultarla. En aquellos días dar al rey un mal informe podía costarle la vida al mensajero. Pero a pesar del peligro Daniel se aferró a sus convicciones y comunicó el mensaje del Señor a Nabucodonosor. Y esta es la razón por la cual Daniel pudo decir la verdad ante el peligro: Confiaba en Dios. Puesto que estaba haciendo justo lo que el Señor quería, no tuvo miedo de poner su vida en peligro; y es que:
¡¡¡La obediencia a Dios en cuanto a ser veraces, vale mucho más
que cualquier cosa que se pueda ganar diciendo mentiras,
o adulterando la verdad en un esfuerzo por mantenerse a salvo!!!
☝🏼 ¿Está dispuesto a ser valiente para decir la verdad aun cuando sea costoso?
♥ Falsear la información de la declaración de impuestos, aparentar lo que uno no es en las redes sociales, hacer trabajos ilegales o sin la licencia o el permiso adecuado, o restar importancia a un error de cálculo a su favor en un recibo, etc., todo esto no es justificable a los ojos de Dios para un verdadero cristiano.
CONFESIÓN DE FE:
SÉ QUE DEMUESTRO MI VALENTÍA E INTEGRIDAD AL SER VERAZ, Y ASÍ LO HARÉ, EN PROCURA DE AGRADAR AL SEÑOR Y DEJANDO LAS CONSECUENCIAS EN SUS MANOS, ESO SERÁ SIEMPRE LO MEJOR QUE PUEDO HACER COMO VERDADERO SEGUIDOR SUYO.
ORACIÓN:
Padre Celestial, El Emet, Dios de la Verdad (Salmo 31:5). Mi amado Rey y Señor Jesucristo, sé que Tú eres la fuente última de la realidad y que todo lo que se relaciona contigo es verdad y es real. Bien dice tu Palabra que el Camino, la Verdad y la Vida eres Tú (Juan 14:6), además de ser ejemplo vivo de honradez y veracidad en todos los aspectos, por eso te pido que me impartas la valentía suficiente y necesaria para ser veraz como Tú. Ayúdame a hablar siempre la verdad a mis semejantes, aquella que, aunque parezca dura y pueda traer consecuencias nefastas a mi vida, es la que ellos necesitan escuchar. Gracias Padre Celestial por hacerme valiente y esforzado para hablar la verdad confiado en tu respaldo; he orado en el Poderoso Nombre de Jesús ¡Amén!
Pr. Juan Manuel Lamus Ogliastri