martes, 18 de abril de 2017

TESTIMONIO PERSONAL

 

JUAN 9:24-27 Por segunda vez llamaron al hombre que había sido ciego y le dijeron:

-  Es Dios quien debería recibir la gloria por lo que ha pasado, porque sabemos que ese hombre, Jesús, es un pecador.

-  Yo no sé si es un pecador, respondió el hombre, pero lo que sé es que yo antes era ciego, ¡y ahora puedo ver!

-  ¿Pero qué fue lo que hizo? le preguntaron. ¿Cómo te sanó?

-  ¡Miren! exclamó el hombre. Ya les dije una vez. ¿Acaso no me escucharon? ¿Para qué quieren oírlo de nuevo? ¿Ustedes también quieren ser sus discípulos?


©  Del poder del testimonio personal. (Leer todo Juan 9)

©  ¿Ha pensado usted alguna vez en el gran poder que tiene su sencillo testimonio?

El evangelio de Juan nos cuenta una historia maravillosa acerca de un hombre ciego que Jesús sanó. Si la historia hubiera terminado simplemente cuando el hombre abrió los ojos y alabó a Dios, aun eso habría sido grandioso. Pero Juan sigue con el relato para decirnos lo que sucedió después.

 

Las autoridades judías no sabían qué pensar de esta sanación milagrosa. Tenían todos los hechos de un hombre que sabían que había nacido ciego:

Ø  la multitud que escuchó su conversación con Jesús; y

Ø  la prueba de identidad del hombre, que dieron sus padres.

Pero se negaron a creer lo que estaba claro para tantos, es decir, cuestionaron el testimonio del hombre. Las autoridades religiosas expresaron su incredulidad llamando a Jesús pecador (Vs.24), como si la falta de fe de ellos descalificara de algún modo su milagro. La respuesta del hombre en el Vs.25 fue brillante por su sencillez:

-  "Yo no sé si es un pecador, pero lo que sé es que yo antes era ciego, ¡y ahora puedo ver!".

No importa qué más dijeran, el hombre sabía que los fariseos no podían refutar el hecho básico de que había sido sanado. La Biblia señala que las autoridades perdieron los estribos, porque no pudieron contradecir ese hecho. La gente simplemente no puede ni podrá jamás contradecir la verdad de la experiencia que los creyentes hemos tenido con el Señor Jesucristo.

 

CONFESIÓN DE FE:

ME LLENA DE GRAN GOZO EL HECHO DE QUE EL SEÑOR ME HA DADO UNA PODEROSA ARMA EN MEDIO DE UNA BATALLA ESPIRITUAL TAN TERRIBLE COMO LA QUE VIVIMOS HOY, MI TESTIMONIO PERSONAL.

 

ORACIÓN:

Padre celestial, El Gibor, Dios Todopoderoso (Isaías 9:6). Mi amado Dios y Señor, sé que Tú eres un guerrero poderoso y la fuerza mayor en todo el universo, y que esa misma fuerza y poder la has impartido a mi ser por medio del Espíritu Santo, es por eso que iré de frente, sin importar lo que los incrédulos digan, dejándoles saber mi testimonio personal, de manera que ellos sean impactados y se decidan por Ti, para experimentar la sanidad integral que tanto necesitan y que solo Tú, Jehová Rapha, nuestro sanador, puedes proveer. He orado en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                  

lunes, 17 de abril de 2017

DIGA

 

MATEO 10:32,33 Todo aquel que me reconozca en público aquí en la Tierra también lo reconoceré delante de mi Padre en el Cielo; pero al que me niegue aquí en la Tierra también yo lo negaré delante de mi Padre en el Cielo. (N.T.V.)


©  Diga qué sucedió con usted.

La vida a menudo exige pruebas. A veces, parece que no importa lo que digamos, la gente simplemente no nos creerá, a menos que podamos aportar una demostración definitiva. Eso puede ser algo bueno cuando lo que usted está diciendo es la noticia más importante del mundo, y tiene la evidencia para respaldarla.

 

La noticia de la que estoy hablando es el evangelio de Jesucristo que nos salva. Y la prueba es su propio testimonio personal. Cada creyente tiene una historia irrefutable de cómo fue salvo por Cristo de sus pecados. Es desalentador cuando la gente resta importancia a su historia al considerarla aburrida o "común".


©  ¿Cómo puede ser común esta historia?

No se trata de un relato sobre cómo pasó usted el día; estamos hablando de un suceso sobrenatural. Es la descripción de cómo el Dios Todopoderoso entró a su corazón. Una noticia como ésta dista mucho de ser aburrida. Recuerde que nadie es capaz de negar su testimonio. Es su historia, el relato veraz de cómo Dios ha obrado en su vida. Un testimonio es comparable a una huella digital: no hay dos iguales, y a pesar de los detalles, nadie puede negar la experiencia personal que usted tuvo, y aunque algunas personas no crean en el poder de Cristo, no podrán refutar lo que Él ha hecho en su vida.

 

Dar testimonio de nuestra fe con valentía puede ser un desafío, especialmente si usted no tiene la seguridad de cómo reaccionarán quienes le escuchen, pero recuerde que Dios le hizo a usted un regalo especial al darle un testimonio exclusivo.

©  ¿Está compartiendo ese regalo con otros?

 

CONFESIÓN DE FE:

TESTIFICARÉ DE CRISTO, CON DILIGENCIA, AMOR Y RESPONSABILIDAD A DONDE QUIERA QUE VAYA, PUES TENGO CLARO QUE LA HISTORIA DE SU OBRAR EN MI VIDA ES VERDADERA, EXCLUSIVA E IMPACTANTE.

 

ORACIÓN:

Padre Celestial, El Olam, Dios Eterno (Génesis 21:33). Mi Señor y Salvador Jesús, sé que eres ese Dios Grande y Poderoso que ha prometido que estarás con nosotros donde quiera que vayamos, y en Tu Palabra mandas que seamos esforzados y valientes, y esa promesa nos alienta. Señor Jesús hoy te pido que tu Palabra se haga realidad en mi vida, para que yo vaya por los caminos testificando de Ti con diligencia, sin temor ni vergüenza, sino con conocimiento, amor, responsabilidad, y mucha pasión y fuego por aquellos que aún no te conocen, pues la historia de tu obrar en mi vida es la experiencia que puede tocar a otros para que puedan experimentar la suya propia contigo. Gracias mi Señor y Salvador Jesucristo por darme tan honrosa tarea y respaldarme en ella con tu Espíritu Santo. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                 

domingo, 16 de abril de 2017

¡¡¡CRISTO HA RESUCITADO!!!

 

1 CORINTIOS 15:20-23

Pero en realidad Cristo ha resucitado y fue el primero de todos los que serán resucitados de la muerte. Así como la muerte llegó a la humanidad por medio de un hombre, también por medio de un hombre llega la Resurrección. Así como Adán trajo la muerte a todos, Cristo nos traerá vida a todos nosotros.

Pero todos deben ser resucitados en cierto orden. Primero fue Cristo y luego, cuando Cristo regrese, serán resucitados también los que pertenecen a Él. (B.L.P.H.)

 

©  Nos llegó la Resurrección, porque Él ha resucitado

 

¡¡¡El Señor Jesucristo Vive!!!

 

©  Él fue resucitado de los muertos y mora en el cielo, intercediendo por nosotros.

 

Porque Él resucitó, podemos tener la confianza de que:


1. Nuestros Pecados Han Sido Perdonados.


Ø  Jesús vino a este mundo para dar su vida en rescate por muchos (Mateo 20:28).

Ø  Por su muerte en la Cruz, la deuda por nuestros pecados ha sido pagada por completo.

Ø  Somos un pueblo redimido y perdonado. (Colosenses 1:14)


2. El Señor está Activamente Involucrado en Nuestras Vidas.


Ø  Jesús hizo muchas promesas a sus seguidores de todas las generaciones.

Ø  Prometió que los que permanecen en Él y hacen su voluntad, darán mucho fruto para el Reino de Dios. (Juan 15:5)

Ø  Gozarán de bendiciones espirituales y tendrán la guía del Espíritu Santo, quien mora en nosotros y que siempre está presente. (Mateo 5:1-12).


3. Nuestras Oraciones son Escuchadas.


Ø  Jesús habló varias veces sobre el poder de la oración para los que creen; por eso, tenemos la seguridad de que nuestras peticiones serán escuchadas y respondidas.

Ø  Si nuestras súplicas están de acuerdo con la voluntad de Dios, recibiremos lo que hayamos pedido. (1 Juan 5:14,15).


4. Tenemos un Hogar Celestial Eterno.


Ø  Jesús prometió que prepararía un lugar para nosotros en el cielo, y que volvería un día para llevarnos a nuestro hogar eterno.

Ø  Entonces viviremos con Él para siempre en la Gloria de Dios Padre.

Ø  Podemos enfrentar cada día confiados, por conocer esta verdad. (Juan 14:1-3)


©  Gracias a que el Señor Jesucristo ha hecho todo esto por nosotros, Él merece nuestra lealtad inquebrantable.

©  Su vida y sus palabras deben servir de marco para nuestra visión del mundo.

©  Debemos mantenernos firmes y honrar a nuestro Salvador Resucitado, siguiéndole de todo corazón (1 corintios 15:58).


©  ORACIÓN:

Señor y Salvador Jesucristo, nuestro Supremo Redentor (Tito 2:14), el Resucitado eres Tú. Gracias quiero darte hoy, infinitas gracias, por tan grande beneficio que proveíste para nosotros, los que en Ti creemos y los que en Ti confiamos, al resucitar de los muertos y levantarnos a nosotros de la muerte espiritual en que nos encontrábamos, y además darnos la seguridad de una vida eterna al lado tuyo en la Gloria de Dios Padre después de perdonar nuestros pecados. Gracias mi amado Salvador Resucitado por mostrar verdadero interés por nuestras vidas, escuchar nuestro clamor siempre y prepararnos morada eterna al lado de nuestro Padre Celestial. Gracias mi Señor y Salvador Jesucristo por tu Resurrección y por consiguiente la nuestra, estaré siempre firme a tu lado y eternamente agradecido. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                 

sábado, 15 de abril de 2017

¡¡¡POR FIN MURIÓ!!!


† ¡Y cómo podía ser!, Cristo era Dios y Dios, no puede morir... 


† Permíteme decirte que, a menos que fuera hombre la muerte no podría alcanzarlo, solo la humanidad muere.

Ø  Fue precisamente por eso que se cumplió en Él lo que dice la Palabra:

 

HEBREOS 10:5 Por eso, cuando Cristo vino al mundo, le dijo a Dios:

No quisiste sacrificios de animales ni ofrendas por el pecado. Pero me has dado un cuerpo para ofrecer.(N.T.V.)


† Pero no era suficiente, ¡No!

Ø  No lo podía alcanzar la muerte solo por el hecho de ser un hombre.

Ø  Adán lo era y poseía inmortalidad, hacía falta algo más.

Ø  Solo pecando podía morir, pero tampoco pecó, entonces…


† ¿Cómo murió?

Ø  Tenía humanidad para poder morir, pero no tenía pecaminosidad que le causara la muerte.


† ¡Entonces ocurrió el milagro!

Ø  Sabías que Jesús murió milagrosamente.

Ø  Los milagros ocurren por fe, y Él tenía fe en su propia muerte.

Ø  Él creyó que, aunque era Dios, y tenía un cuerpo sin pecado, si moriría.

Ø  Un día la muerte lo alcanzaría.

Ø  Fue precisamente ese pensamiento el que los judíos rechazaban y le decían:

 

JUAN 12:34 La multitud respondió: Según entendimos de las Escrituras, el Mesías vivirá para siempre. ¿Cómo puedes decir, entonces, que el Hijo del Hombre va a morir? Además, ¿quién es este Hijo del Hombre? (N.T.V.)

 

Ø  En otras palabras: "Tú no puedes ser el Mesías, ya que Él no muere…"

 

¡¡¡ENTONCES OCURRIÓ EL MILAGRO!!!


† Así dice la escritura:

 

2 CORINTIOS 5:21 Al que no tuvo experiencia de pecado, Dios lo trató por nosotros como al propio pecado, para que, por medio de Él, experimentemos nosotros la fuerza salvadora de Dios. (B.L.P.H.)


†  Pero, ¿cómo lo hizo Dios?

Ø  De una manera milagrosa, Dios el Padre colocó en su Hijo, Jesús, el pecado de todos nosotros.

Ø  Si notas, no dice los pecados sino el pecado, según yo entiendo en la Escritura el pecado es uno, uno que tenemos todos nosotros.

Ø  Cuando nacemos lo traemos en nuestros cuerpos y nos llega a través del código genético de nuestros padres.

Ø  Se le llama el viejo hombre y no es otro que Adán.


† En adán todos mueren dice la escritura, y Él también murió en Adán, para librarnos de él, y del poder que la muerte tenía por causa de él.

† Esta es la explicación de su muerte.

 

† Pero ahora somos libres de la muerte que Adán trajo a la humanidad, creyendo, si creyendo, como murió Él, por fe. Es por la fe que declaramos que ya no estamos en Adán sino en Cristo. Y así como estuvimos en Adán para muerte eterna…

 

¡¡¡Ahora estamos en Cristo para Vida Nueva y Eterna!!!

 

1 CORINTIOS 15:21-23

Así que, ya ven, tal como la muerte entró en el mundo por medio de un hombre,

ahora la resurrección de los muertos ha comenzado por medio de otro hombre.

Así como todos mueren porque todos pertenecemos a Adán,

todos los que pertenecen a Cristo recibirán Vida Nueva;

pero esta resurrección tiene un orden: Cristo fue resucitado como el primero de la cosecha,

luego todos los que pertenecen a Cristo serán resucitados cuando Él regrese. (N.T.V.)

 

Un Abrazo, Dios te bendiga y te guarde, haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; y permita que prosperes en todas las áreas de tu vida, y derrame sobre ti muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, Salud y mucha Prosperidad


Juan Manuel Lamus O.

                 

viernes, 14 de abril de 2017

LA CRUCIFIXIÓN Y MUERTE DE JESÚS

 

¡¡¡La Soledad Soportada por Nosotros!!!


† La Crucifixión:

 

MATEO 27:32-44

En el camino, se encontraron con un hombre llamado Simón, quien era de Cirene, y los soldados lo obligaron a llevar la Cruz de Jesús. Salieron a un lugar llamado Gólgota (que significa "Lugar de la Calavera"). Los soldados le dieron a Jesús vino mezclado con hiel amarga, pero cuando la probó, se negó a beberla. Después de clavarlo en la Cruz, los soldados sortearon su ropa tirando los dados. Luego se sentaron alrededor e hicieron guardia mientras Él estaba colgado allí. Encima de la cabeza de Jesús, colocaron un letrero, que anunciaba el cargo en su contra. Decía: "Este es Jesús, el Rey de los judíos". Con Él crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y otro a su izquierda. La gente que pasaba por allí gritaba insultos y movía la cabeza en forma burlona. "¡Pero mírate ahora!, le gritaban. Dijiste que ibas a destruir el templo y a reconstruirlo en tres días. Muy bien, si eres el Hijo de Dios, sálvate a ti mismo y bájate de la Cruz". Los principales sacerdotes, los maestros de la ley religiosa y los ancianos también se burlaban de Jesús. "Salvó a otros, se mofaban, ¡pero no puede salvarse a sí mismo! Con que es el Rey de Israel, ¿no? ¡Que baje de la Cruz ahora mismo y creeremos en Él! Confió en Dios, entonces, ¡que Dios lo rescate ahora si lo quiere! Pues dijo: "Soy el Hijo de Dios". Hasta los ladrones que estaban crucificados con Jesús se burlaban de Él de la misma manera. (N.T.V.)


† La Muerte:

 

MATEO 27:45-52

Al mediodía, la tierra se llenó de oscuridad hasta las tres de la tarde. A eso de las tres de la tarde, Jesús clamó en voz fuerte:

"Eli, Eli, ¿lema sabactani?", que significa "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?".

Algunos que pasaban por allí entendieron mal y pensaron que estaba llamando al profeta Elías. Uno de ellos corrió y empapó una esponja en vino agrio, la puso sobre una caña de junco y la levantó para que pudiera beber. Pero los demás dijeron: "¡Espera! A ver si Elías viene a salvarlo". Entonces Jesús volvió a gritar y entregó su espíritu. En ese momento, la cortina del Santuario del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo. La tierra tembló, las rocas se partieron en dos, y las tumbas se abrieron. Los cuerpos de muchos hombres y mujeres justos que habían muerto resucitaron. Salieron del cementerio luego de la resurrección de Jesús, entraron en la Santa Ciudad de Jerusalén y se aparecieron a mucha gente. El oficial romano y los otros soldados que estaban en la Crucifixión quedaron aterrorizados por el terremoto y por todo lo que había sucedido. Dijeron: "¡Este hombre era verdaderamente el Hijo de Dios!". (N.T.V.)


† Hace veinte años tuve el privilegio de hacer el papel de Jesús en la película El Evangelio de Mateo.

La experiencia cambió mi vida cuando llegué a entender al Señor de maneras que nunca había imaginado. Descubrí su gozo, su sufrimiento y su pasión. También descubrí cuán extraordinariamente "solo", estuvo Jesús cuando anduvo en la Tierra.

 

Después de todo…

† ¿Quién podría entender a un hombre cuya manera de ser e ideas eran tan asombrosamente diferentes a las de cualquier otra persona?

† Incluso sus amigos más cercanos nunca "lo entendieron", sino hasta después de que ascendió a su Padre.

† ¿Qué tan solo deja eso a un hombre? Especialmente en ese día del Gólgota.

 

Cuando filmamos las escenas de la Crucifixión, llegué al set después de un trabajo de maquillaje de tres horas; era tan auténtico, que ninguno de los miembros del equipo de filmación podía soportar mirarme. Recuerdo que pensé en el pasaje: "… escondimos de Él el rostro" (Isaías 53:3), y me di cuenta de que eso había sido muy real.

 

Después comenzó el rodaje y la crueldad era impresionante. Estábamos simulando, pero la atrocidad era indescriptible. Recuerdo cuando estaba allí colgado y viendo los rostros a mi alrededor, simplemente mirando. Una niña de la aldea local donde estábamos filmando lloraba y lloraba. Todos habrían querido ayudarme de alguna manera, pero era algo que yo tenía que soportar solo.

 

Pensé cuando Jesús veía a su madre, a Juan y a otros. Por mucho que lo amaran, no había manera de que ellos pudieran entender sus motivaciones ese día. Por mucho que habrían querido ayudarlo de alguna manera, era algo que Él tenía que hacer "solo".


† Después llegó el momento de estar solo más allá de toda soledad.

† "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?" (Mateo 27:46).

 

¡¡¡Para que nosotros pudiéramos nacer de nuevo!!!

 

(Actor Enrique Irazoqui – Protagonista de la película en el papel de Jesús)

 

Reflexión:

† Hoy es un día para despojarnos de todo lo que queremos y vivir como el Señor desea: agradecidos por su sacrificio.

† Tenemos el privilegio de entenderle como nunca pudieron hacerlo quienes anduvieron a su lado, y nuestra respuesta no puede ser otra que postrarnos sobre nuestros rostros en profunda gratitud.

 

¡¡¡Gloria a Nuestro Señor Jesucristo!!!

 

Un Abrazo, Dios te bendiga y te guarde, haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; y permita que prosperes en todas las áreas de tu vida, y derrame sobre ti muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, Salud y mucha Prosperidad


Juan Manuel Lamus O.

                  

jueves, 13 de abril de 2017

ORACIÓN EN LA HORA DE LA DESESPERACIÓN

 

¡¡¡Jesús Ora en Getsemaní!!!

 

MATEO 26:36-46

Entonces Jesús fue con ellos al huerto de olivos llamado Getsemaní y dijo:

-  Siéntense aquí mientras voy allí para orar.

Se llevó a Pedro y a los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y comenzó a afligirse y angustiarse. Les dijo:

-  Mi alma está destrozada de tanta tristeza, hasta el punto de la muerte. Quédense aquí y velen conmigo.

Él se adelantó un poco más y se inclinó rostro en tierra mientras oraba:

-  ¡Padre mío! Si es posible, que pase de mí esta copa de sufrimiento. Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía.

Luego volvió a los discípulos y los encontró dormidos. Le dijo a Pedro:

-  ¿No pudieron velar conmigo ni siquiera una hora? Velen y oren para que no cedan ante la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.

Entonces Jesús los dejó por segunda vez y oró:

-  ¡Padre mío! Si no es posible que pase esta copa a menos que yo la beba, entonces hágase tu voluntad.

Cuando regresó de nuevo adonde estaban ellos, los encontró dormidos porque no podían mantener los ojos abiertos. Así que se fue a orar por tercera vez y repitió lo mismo. Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:

-  ¡Adelante, duerman y descansen! Pero miren, ha llegado la hora y el Hijo del Hombre es traicionado y entregado en manos de pecadores. Levántense, vamos. ¡Miren, el que me traiciona ya está aquí! (N.T.V.)


† El sufrimiento de Jesús no comenzó con los latigazos que recibió o con su lenta y agonizante marcha al Calvario.

Ø  La Biblia nos dice que el Señor sufrió durante sus oscuras horas en Getsemaní, el lugar en donde "comenzó a afligirse y a angustiarse" (Vs.37).

Ø  Sabiendo que pronto se entregaría a Sí mismo al inmenso horror de la cruz, Jesús aceptó el asfixiante peso de todo lo que vendría.

Ø  Las palabras que dijo a Pedro, Jacobo y Juan revelan su agudo dolor:

-  "Mi alma está destrozada de tanta tristeza, hasta el punto de la muerte." (Vs.38).

Ø  Este hecho todavía nos deja estupefactos: Jesús, el Hijo de Dios, experimentó la desesperación profunda, conoció cada temor humano, cada ansiedad.


† No hay ninguna tentación o temor humanos que Jesús no experimentara.

Ø  El evangelio de Juan resalta que Getsemaní era un huerto (Juan 18:1), y su narración está llena de imágenes de la creación, desde las primeras frases hasta las escenas de la resurrección.

Ø  Juan, al parecer, quiere que conectemos al Getsemaní con otro huerto, donde una serpiente abordó a Adán y Eva.

Ø  Juan quiere estar seguro de que entendamos que, aunque ellos sucumbieron a la tentación, Jesús no lo haría.

Ø  Donde fallaron el primer hombre y la primera mujer, el Hijo de Dios triunfaría.

Ø  Aunque nosotros sucumbimos bajo el peso del temor o de la seducción del pecado, Jesús triunfa.


† Pero antes de la victoria hubo muerte, separación y fracaso aparente.

Ø  Antes de la resurrección, hubo un largo período donde parecía que la esperanza se había disipado, donde uno se preguntaba si el amor había fracasado.

Ø  En el huerto Getsemaní, mientras se acercaban las horas del mal, el corazón de Jesús se derramaba.

Ø  Nuestro Señor, en su desesperación, hizo lo que su alma sabía hacer, orar.

Ø  Jesús oró, diciendo:

-  "¡Padre mío! Si es posible, que pase de mí esta copa de sufrimiento." (Vs.39).

Ø  Jesús no se limitó a practicar su disciplina espiritual o a darnos un ejemplo a imitar.

Ø  En vez de eso, su alma había quedado al desnudo, y fue al Único que puede estar con nosotros en tales profundidades…

 

¡¡¡Jesús fue al Padre Celestial!!!


† A veces tendemos a pensar que la oración es solo un tiempo de calma e introspección, pero la oración nace a menudo de una simple necesidad.

† Cuando oramos, buscamos dirección y simplemente gritamos:

 

¡¡¡Socorro Padre Celestial!!!

 

Un Abrazo, Dios te bendiga y te guarde, haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; y permita que prosperes en todas las áreas de tu vida, y derrame sobre ti muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, Salud y mucha Prosperidad


Juan Manuel Lamus O.

                 

miércoles, 12 de abril de 2017

EL MESÍAS

 

MATEO 22:41-46 Entonces, rodeado por los fariseos, Jesús les hizo una pregunta:

-    ¿Qué piensan del Mesías? ¿De quién es hijo?

Ellos contestaron: Es hijo de David. Jesús les respondió:

-    Entonces, ¿por qué David, mientras hablaba bajo la inspiración del Espíritu, llama al Mesías "mi Señor"? Pues David dijo: "El Señor le dijo a mi Señor: 'Siéntate en el lugar de honor a mi derecha, hasta que humille a tus enemigos y los ponga por debajo de tus pies'". Si David llamó al Mesías "mi Señor", ¿cómo es posible que el Mesías sea su hijo?

Nadie pudo responderle, y a partir de entonces, ninguno se atrevió a hacerle más preguntas. (N.T.V.)


©  ¿De quién es hijo el Mesías?

Los fariseos detestaban que tantas personas creyeran que el hombre que estaba frente a ellos era el Mesías. Este vulgar galileo no tenía ningún abolengo. Es verdad que podía dejar asombradas a las personas con su inexplicable sabiduría, pero sin duda no era, según ellos, el Rey que había venido.

 

No solo respondieron de manera equivocada, sino que también hicieron la pregunta equivocada. Pensaban que la prominencia cada vez mayor de Cristo simplemente aumentaba la posibilidad de que Él fuera el Mesías que había llegado. Pero Cristo les señaló una verdad más profunda, de la que dependía la salvación del hombre. (Vs.42) Ellos sabían la respuesta, así como también tenían conocimiento de los rumores en cuanto a este lejano descendiente de David. Pero David tenía muchos descendientes. El Cristo sería, respondieron: "hijo de David". Pero cuando Él les pregunta que cómo es posible eso si David lo llama Señor (Vs.43,44), se refería al Salmo 110, en el que el Espíritu Santo habla por medio de David para explicar la Divinidad de Cristo. Los fariseos pensaban que este debate era sobre si Cristo era el Mesías, pero en un instante, Cristo llevó la conversación a un nivel más alto. Sus interlocutores eran testarudos, pero inteligentes, reconocieron la implicación de la pregunta que les fue hecha. Por supuesto, David no habría llamado "Señor" a un descendiente suyo después de muchas generaciones, pues un rey daría ese honor solamente al Dios vivo. Cristo estaba señalándoles a ellos, y también a nosotros, la sorprendente verdad de que Él es Rey, Salvador y Dios. Tal afirmación era exorbitante, pero también el único camino a la salvación.  Esto aterrorizó a los fariseos, así que se quedaron en silencio, "y desde ese día ninguno se atrevía a hacerle más preguntas" (Vs. 46). Dios nos perdona cuando estamos de igual modo en silencio.

©  Cristo es el Dios resucitado. Cuéntele eso al mundo, y puede hacerlo así:

 

CONFESIÓN DE FE:

DIOS SE HIZO CARNE, VIVIÓ SIN PECAR HASTA LA MUERTE, Y RESUCITÓ PARA VIDA ETERNA, DESTRUYENDO ASÍ AL PECADO Y A LA MUERTE SOBRE LA HUMANIDAD. DIOS SE HIZO HOMBRE PARA QUE EL HOMBRE PUDIERA VOLVER A DIOS.

 

ORACIÓN:

Señor Jesús, Elohim Yishi, Dios de nuestra Salvación (Salmo 25:5). Mi Señor, Dios y Salvador Jesucristo, yo sé que la salvación está en Ti, no en un sistema de creencias o de buenas obras, y que tu viniste a buscar y a salvar a los que están perdidos, y ya que la salvación debe ser personal, que El Todopoderoso debe ser el Dios de mi salvación, hoy clamo a Ti para que me des la sabiduría necesaria y que, con esfuerzo y valentía, pueda llevar ese mensaje de salvación a todo aquel que pongas en mi camino, que no te conoce y que por lo tanto este perdido. Gracias mi Señor y Salvador Jesucristo por tu sacrificio, porque por él yo también he muerto a mi vieja vida y resucitado a una nueva vida en Ti; he orado en tu glorioso nombre. Amén.


Juan Manuel Lamus O.