sábado, 4 de abril de 2015

 

SABADO SANTO

 

MATEO 16:21

A partir de entonces, Jesús empezó a decir claramente a Sus discípulos que era necesario que fuera a Jerusalén, y que sufriría muchas cosas terribles a manos de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los maestros de la ley religiosa.

Lo matarían, pero al tercer día resucitaría. (N.T.V.)

 

©      Diferente de lo que parecía

En la historia de la Pascua, el "Sábado de Gloria" normalmente se desperdicia.

Sin embargo, los días e incluso los pocos años que le precedieron estuvieron llenos de acontecimientos y de palabras sorprendentes.

 

Si se hubiera tratado de una sinfonía, ésta habría aumentado a un resonante pero horrible crescendo:

V  el arresto y el juicio, los azotes y la crucifixión;

V  la agonía en la cruz;

V  la muerte;

V  el día transformándose en la más absoluta oscuridad;

V  la tierra sacudiéndose como si fuera a partirse;

V  el desgarramiento del velo en dos...

Y luego, al igual que la famosa pausa en "El Mesías" de Handel, todo se detiene completamente.

V  Jesús es sepultado, y todo ha terminado.

 

Al no estar ya Jesús, los discípulos se quedaron únicamente con su recuerdo y Sus palabras, ninguno de los cuales parecían estar afectándoles, pues se escondieron temerosos ese sábado, teniendo poca fe en lo que Él había prometido. Los discípulos habían trazado su propia imagen de lo que se suponía que debía ser el Mesías.

 

©      ¿Cuántos de nosotros; los creyentes, vivimos con una mentalidad de sábado?

En algún punto entre la verdad de la vida terrenal de Jesús, y la resurrección gloriosa que validó todo lo que Él dijo e hizo.

 

Es fácil quedarse perplejos ante el temor de los discípulos y su falta de fe, pero…

V  ¿Somos nosotros, en realidad, muy diferentes a ellos?

V  ¿Tenemos nuestros propios planes para Dios?

V  ¿Creemos convenientemente que lo mejor para nosotros es que Dios y todos los demás hagan lo que esperamos?

V  ¿Se inclina usted a decir palabras que transmiten cada vez más falta de esperanza?

V  ¿Son palabras de desánimo, pesimismo, condenación, tal vez incluso de desesperación?

 

Delante de quienes vivimos con una mentalidad así hay dos opciones:

1.   O bien intentamos inútilmente hacer las cosas a nuestra manera.

2.   O bien volvemos a enfocarnos en la verdad de lo que Dios nos ha dicho:

©      La verdad acerca de Sí mismo, y la verdad sobre nosotros;

©      La verdad en cuanto a lo que Él nos ha pedido que hagamos en la desilusión del "sábado".

 

V  Los discípulos no habían recibido todavía el Espíritu Santo…

©      Pero nosotros lo tenemos ahora por completo.

V  Ellos no tenían la abundancia de la Palabra de Dios…

©      Pero nosotros la tenemos toda al alcance inmediato.

V  Ellos estaban viviendo del otro lado de la resurrección…

©      Y nosotros la vivimos en su realidad.

 

Porque la verdad es que la música se reanudará

¡¡¡El domingo viene!!!

 

¡¡¡QUÉ SÁBADO TAN MARAVILLOSO SE NOS HA DADO!!!

 

Un Abrazo, Dios te bendiga y te guarde, haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; y permita que prosperes en todas las áreas de tu vida, y derrame sobre ti muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, Salud y mucha Prosperidad

 

Juan Manuel Lamus O.

         

 

viernes, 3 de abril de 2015

 

LA SANGRE

 

ROMANOS 3:23-26 Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. Sin embargo, con una bondad que no merecemos, Dios nos declara justos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados. Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida al derramar Su sangre. Ese sacrificio muestra que Dios actuó con justicia cuando se contuvo y no castigó a los que pecaron en el pasado, porque miraba hacia el futuro y de ese modo los incluiría en lo que llevaría a cabo en el tiempo presente. Dios hizo todo eso para demostrar Su justicia, porque Él mismo es justo e imparcial, y declara a los pecadores justos a Sus ojos cuando ellos creen en Jesús. (N.T.V.)

 

©      De la necesidad de la sangre de Cristo.

Romanos 3 comunica la esencia misma de las Sagradas Escrituras. Sin la Cruz de Cristo y Su muerte expiatoria, nadie puede ser declarado justo.

En otras palabras, solo hay una manera de llegar a ser un hijo de Dios:

©      Por medio de la Sangre del Salvador (Juan 14:6).

 

Las buenas obras y la vida correcta no ganarán el favor del Señor, porque toda persona peca inevitablemente y un pecador no puede entrar a la presencia del Dios santo. El derramamiento de la Sangre de Cristo en favor del mundo, hizo posible que cualquier persona sea limpiada del pecado y tenga una relación con el Creador. El único requisito es confiar en el Señor Jesús como su Salvador.

Para que Dios sea justo, Él debe mantenerse fiel a sus propios principios. Su Santidad dictaba que "el alma que pecare, esa morirá" (Ezequiel 18:4). El castigo por el pecado, es decir, la muerte, tenía que ser pagado de una manera aceptable a Dios. Él dijo por medio de Moisés que era necesario un sacrificio:

-       "Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona" (Levítico 17:11).

Había que dar una vida, para que la vida de otra persona pudiera salvarse.

En consecuencia, el Padre celestial proveyó un sacrificio perfecto y sin pecado en favor de toda la humanidad. La única manera que había para que la justicia de Dios fuera satisfecha era que Jesucristo tomara nuestra culpa y nuestro pecado sobre sí mismo, y muriera en lugar nuestro.

Cuando decimos que hay un solo camino al Padre, queremos decir que una persona debe creer que Jesucristo murió a su favor como un sacrificio perfecto. Confiar en cualquier otra cosa, es ignorar la Santidad de Dios y lo que dice su Palabra.

 

CONFESIÓN DE FE:

DIOS NO HA DADO NINGÚN OTRO NOMBRE BAJO EL CIELO MEDIANTE EL CUAL PODAMOS SER SALVOS (HECHOS 4:12), EL ÚNICO CAMINO AL PADRE Y EN QUIEN PODEMOS SER SALVOS ES EN JESUCRISTO.

 

ORACIÓN:

Señor Jesús, Elohim Yishi, Dios de mi Salvación (Isaías 12:2). Gracias Padre Celestial por proveernos un plan de Salvación en la Vida y la Sangre de Tu amado hijo Jesucristo. Estoy totalmente convencido que la salvación está únicamente en una persona, Yeshua, no en un sistema de creencias o de buenas obras; también se que Tu naturaleza y voluntad, Dios mío, es salvar lo que se había perdido. La salvación debe ser personal, así que declaro que "El Todopoderoso", mi Señor Jesucristo, debe ser el único Dios de mi salvación, por medio de Su sangre derramada en la Cruz del Calvario. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

         

 

jueves, 2 de abril de 2015

EL ACTO DE AMOR MÁS GRANDE

 

ROMANOS 5:6-11

Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores.  Ahora bien, casi nadie se ofrecería a morir por una persona honrada, aunque tal vez alguien podría estar dispuesto a dar su vida por una persona extraordinariamente buena; pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores. Entonces, como se nos declaró justos a los ojos de Dios por la Sangre de Cristo, con toda seguridad Él nos salvará de la condenación de Dios. Pues, como nuestra amistad con Dios quedó restablecida por la muerte de Su Hijo cuando todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad seremos salvos por la vida de Su Hijo. Así que ahora podemos alegrarnos por nuestra nueva y maravillosa relación con Dios gracias a que nuestro Señor Jesucristo nos hizo amigos de Dios. (N.T.V.)

 

©      ¿Qué piensa usted cuando ve una imagen de Cristo en la cruz?

La mayoría nos sentimos abrumados por el sufrimiento físico y emocional que soportó: los azotes, los golpes, las espinas, los clavos, las burlas, y la vergüenza. Nos horroriza la crueldad de los romanos y la dureza de corazón de los dirigentes judíos.

 

Sin embargo, durante la crucifixión estaba sucediendo más de lo que los ojos podían ver. Dios estaba llevando a cabo su plan para salvar a la humanidad, dando todo lo que necesitamos para la salvación:

1.   Redención.

Jesús pagó el precio total de la deuda que debíamos por nuestra transgresión: la muerte. El pago que hizo nos hace libres de la esclavitud del pecado.

2.   Perdón.

Dios podía ahora eximirnos del castigo que merecíamos.

3.   Propiciación.

El pago que hizo Cristo satisfizo al Padre porque cumplió con su demanda de justicia, y eso le permitió a Él perdonarnos.

4.   Justificación.

Gracias al sacrificio de Jesús, ahora el Señor declara inocentes a los creyentes. Aunque seguiremos pecando en esta vida terrenal, nuestra posición delante de Dios es de justicia. Es una declaración legal que jamás puede ser revocada.

5.   Reconciliación.

La barrera de pecado que nos separaba del Padre fue quitada por la muerte de Cristo en beneficio nuestro. Ahora somos hijos de Dios; tenemos libre acceso a Él y comunión con Él.

 

La crucifixión era la única manera de salvar a la humanidad perdida. De haber habido otra manera, la cruz habría sido una horrible exhibición de crueldad.

Pero, ya que había tanto en juego, eso puede llamarse en verdad…

 

©©©El acto de amor más grande, tanto del Padre como del Hijo©©©

 

Un Abrazo, Dios te bendiga y te guarde, haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; y permita que prosperes en todas las áreas de tu vida, y derrame sobre ti muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, Salud y mucha Prosperidad

 

Juan Manuel Lamus O.

           

 

miércoles, 1 de abril de 2015

TRAICIÓN

 

LUCAS 22:1-6 Se acercaba el Festival de los Panes sin Levadura, también llamado Pascua. Los principales sacerdotes y los maestros de la ley religiosa tramaban de qué manera matar a Jesús, pero tenían miedo de la reacción de la gente. Entonces satanás entró en Judas Iscariote, uno de los doce discípulos, quien fue a ver a los principales sacerdotes y a los capitanes de la guardia del templo para hablar con ellos sobre la mejor manera de traicionar a Jesús. Ellos quedaron complacidos y prometieron darle dinero.  Judas aceptó y comenzó a buscar una oportunidad para traicionar a Jesús de modo que ellos pudieran arrestarlo cuando las multitudes no estuvieran rodeándolo. (N.T.V.)

 

©      Preparado para la traición.

Todos hemos experimentado o sido testigos, en algún momento, de una traición. Y ningún ejemplo en la Biblia lo ilustra más claramente que la historia de Judas, del dolor, la culpa y la vergüenza causados por el pecado.

 

V  Judas tuvo el privilegio de ser escogido como uno de los Doce.

Juan 12:6 dice que tenía bajo su responsabilidad el cuidado del dinero de los discípulos. Pero ese mismo versículo revela una verdad importante acerca de Judas: era un ladrón. Juan apunta que la codicia era la debilidad de Judas. Después de que María ungió los pies del Señor, Judas se quejó, diciendo:

-       "¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?" (Juan 12:5).

V  Pero el versículo que sigue aclara que solo quería el dinero para él.

Uno puede asumir con seguridad que si Judas había llegado al punto de robar dinero de la provisión de Jesús, es porque su codicia no había sido detectada. Ese pecado oculto era todo lo que satanás necesitaba para introducirse en su vida. Y una vez que el enemigo entró, el discípulo "buscaba una oportunidad" para traicionar a Jesús (Lucas 22:6).

V  Primera de Pedro 5:8 dice que el diablo es como un "león rugiente, buscando a quien devorar".

Y en Judas, satanás encontró una víctima dispuesta. Y para ser sinceros, todos tenemos la tendencia natural hacia el pecado.

 

La comunión diaria con Dios evita que los pecados ocultos se conviertan en problemas mayores. Si no es resistido, el "león rugiente" vendrá también por nosotros, cualquiera que sea nuestra debilidad. Pídale al Señor que le revele cualquier pecado que necesite reconocer, y enfréntelo hoy; no permita que el pecado lo lleve por el camino de Judas.

 

CONFESIÓN DE FE:

NO PERMITIRÉ QUE PECADOS OCULTOS, SIN CONFESAR AL SEÑOR, SEAN PROPICIOS PARA QUE SATANÁS QUIERA PONER EN MÍ UN ESPÍRITU DE TRAICIÓN O ADULTERIO ESPIRITUAL, ESTARÉ SIEMPRE FIRME EN LAS CONVICCIONES QUE LA PALABRA HA TRAÍDO A MI VIDA.

 

ORACIÓN:

Señor Jesús, Mashiaj, El Mesías, el Ungido (Juan 4:25,26). Mí amado Señor y Salvador Jesús, creo que Tú eres El "Ungido", el Cristo tan largamente esperado, quien libertaría a Israel, y no solo a ellos, sino que viniste a libertar a la humanidad del pecado y la muerte. Por eso quiero darte gracias hoy y poner a Tus pies todo lo que me sea oculto y pueda convertirse en un pecado no confesado que el enemigo utilice en mi contra y hacerme caer en la tentación de una traición a Ti, a los principios y valores que Tú me has enseñado para mantenerme libre y cubierto siempre por Tu Gracia infinita. Gracias mi amado Dios y Rey por Tu sacrificio, que me liberó del pecado y por ende de la muerte eterna. Amén.

 
Juan Manuel Lamus O.

           

 

martes, 31 de marzo de 2015

ESPERANZA GLORIOSA

 

1 CORINTIOS 15:51-57 Pero permítanme revelarles un secreto maravilloso. ¡No todos moriremos, pero todos seremos transformados! Sucederá en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando se toque la trompeta final. Pues, cuando suene la trompeta, los que hayan muerto resucitarán para vivir por siempre. Y nosotros, los que estemos vivos, también seremos transformados. Pues nuestros cuerpos mortales tienen que ser transformados en cuerpos que nunca morirán; nuestros cuerpos mortales deben ser transformados en cuerpos inmortales.  Entonces, cuando nuestros cuerpos mortales hayan sido transformados en cuerpos que nunca morirán, se cumplirá la siguiente Escritura: "La muerte es devorada en victoria. Oh muerte, ¿dónde está tu victoria? Oh muerte, ¿dónde está tu aguijón?". Pues el pecado es el aguijón que termina en muerte, y la ley le da al pecado su poder. ¡Pero gracias a Dios! Él nos da la victoria sobre el pecado y la muerte por medio de nuestro Señor Jesucristo. N.T.V.)

 

©      La resurrección de Cristo y nuestra esperanza gloriosa. (Leer 1 Corintios 15:20-58)

Cuando escuchamos la palabra resurrección, la mayoría de nosotros piensa en Cristo resucitando de los muertos, pero Su victoria sobre la tumba demuestra lo que sucederá con nosotros, también. Un día, cada persona que haya muerto experimentará una resurrección corporal como la de Cristo, y quienes estén vivos cuando Él regrese, serán transformados de mortales a inmortales en un abrir y cerrar de ojos.

 

Una de las primeras preguntas que nos viene a la mente es:

©      ¿Qué aspecto tendré?

No puedo responder a eso específicamente, pero lo único que sé es que luciremos lo mejor que el Creador pueda hacernos. Estos humildes cuerpos terrenales serán transformados en cuerpos gloriosos como el de Él. Los escritos del apóstol Pablo ofrecen algunas pistas acerca de sus características: serán imperecederos, gloriosos, poderosos y espirituales. Como tales, serán ideales para vivir en el cielo. Nunca experimentaremos de nuevo el pecado, la enfermedad, el dolor, el sufrimiento, la debilidad, el agotamiento y la muerte.

A veces, las personas me preguntan si seremos reconocibles, es decir, si reconoceremos a nuestros seres queridos, y si ellos nos reconocerán a nosotros. Considere lo siguiente:

©      ¿Cómo podrían unos cuerpos tan poderosos y gloriosos estar limitados, si estarán tan avanzados en todo lo demás?

Estoy plenamente convencido de que todos nuestros sentidos y capacidades mentales serán mejorados, no disminuidos; y todo esto lo hace Dios; en agradecimiento, amémosle y sirvámosle con fidelidad mientras sigamos estando en esta tierra.

 

CONFESIÓN DE FE:

NOS ESPERA UN FUTURO GLORIOSO, PERO EL GOZO DE UN NUEVO CUERPO, Y EL REENCUENTRO CON NUESTROS SERES QUERIDOS, SERÁ SOBREPASADO POR LA EMOCIÓN DE VER A DIOS. ÉL ES QUIEN HIZO TODO ESTO POSIBLE.

 

ORACIÓN:

Padre Celestial, El HaGadol, El Gran Dios Poderoso y Temible (Deuteronomio 10:17). Dios Todopoderoso, El Shaddai, eres grande en muchas maneras: Tu naturaleza, Tus atributos, Tus obras y Tu misma grandeza. Por eso hoy te doy gracias pues solo Tú puedes resucitarnos en un cuerpo glorioso que se gozara en Tu Presencia por la eternidad, y ese será el principal gozo de tan magno acontecimiento, el poder contemplarte cara a cara, gracias por tan gloriosa esperanza mi Señor y Redentor Jesucristo. Amén.

 
Juan Manuel Lamus O.

           

 

lunes, 30 de marzo de 2015

 

RESURRECCIÓN

 

1 CORINTIOS 15:12-19 Pero díganme lo siguiente: dado que nosotros predicamos que Cristo se levantó de los muertos, ¿por qué algunos de ustedes dicen que no habrá resurrección de los muertos? Pues, si no hay resurrección de los muertos, entonces Cristo tampoco ha resucitado; y si Cristo no ha resucitado, entonces toda nuestra predicación es inútil, y la fe de ustedes también es inútil. Y nosotros, los apóstoles, estaríamos todos mintiendo acerca de Dios, porque hemos dicho que Dios levantó a Cristo de la tumba. Así que eso no puede ser cierto si no hay resurrección de los muertos; y si no hay resurrección de los muertos, entonces Cristo no ha resucitado; y si Cristo no ha resucitado, entonces la fe de ustedes es inútil, y todavía son culpables de sus pecados. En ese caso, ¡todos los que murieron creyendo en Cristo están perdidos! Y si nuestra esperanza en Cristo es solo para esta vida, somos los más dignos de lástima de todo el mundo. (N.T.V.)

 

©      ¿Y si no hay resurrección?

Una tarde fría de noviembre, estaba yo sentado con el ataúd de mi madre frente a mí. ¿Cuántas veces había yo estado en los cementerios, dando consuelo y la Palabra de Dios a quienes habían perdido a un ser querido? Pero esta era mi primera experiencia de estar al otro lado del ataúd. Mientras estaba allí, me vino de repente a la cabeza un pensamiento aterrador:

¡¿Y si no hay resurrección?! Deseché de inmediato esta idea, por mi fe y mi confianza en Cristo. Pero había durado el tiempo suficiente para mí, para sentir el desaliento y la desesperanza que produjo en mí tal idea. (Anónimo)

 

Para ayudarnos a valorar la victoria de Cristo sobre la tumba, consideremos:

©      ¿Qué habría pasado finalmente con la vida y la muerte sin la resurrección?

1.   Primero que todo, Jesús estaría muerto todavía. Eso significa que nuestra fe en él sería inútil, y que nuestro mensaje al mundo sería una mentira. Y no solo eso, sino que el mismo Jesús sería un mentiroso, ya que afirmó que resucitaría de los muertos.

2.   No habría perdón de los pecados, ninguna posibilidad de reconciliación con Dios, y ninguna esperanza del cielo.

3.   Aun los creyentes que han muerto a lo largo de la historia habrían perecido eternamente, y no tendríamos ninguna esperanza de reencuentro con nuestros seres queridos.

4.   Sin la resurrección, el destino de todo el mundo después de la muerte sería el infierno.

 

Pero, gracias a Dios, ninguno de estos escenarios es cierto. Nuestro Salvador vive, nuestros pecados son perdonados, la muerte ha sido derrotada, y los creyentes en Cristo tienen la seguridad de una eternidad en el cielo.

 

CONFESIÓN DE FE:

DESPUÉS DE CONSIDERAR LO ANGUSTIADOS QUE ESTARÍAMOS SIN LA RESURRECCIÓN, REGOCIJÉMONOS AUN MÁS POR LA GRANDEZA DE NUESTRA SALVACIÓN GRACIAS A JESÚS.

 

ORACIÓN:

Señor Jesús, El Yeshuati, Dios de mi Salvación (Isaías 12:2). Dios Misericordioso, tú mismo eres la fuente de salvación y has querido salvar a toda la humanidad por medio del sacrificio de tu hijo Jesús, pero más que eso nos has dado la oportunidad de la resurrección, por eso es que cada individuo debe personalmente conocerlo como el "Dios de Mi Salvación". Gracias Padre Celestial porque hoy podemos regocijarnos en esta absoluta verdad, nuestro Salvador vive, nuestros pecados han sido perdonados, la muerte ha sido derrotada y tenemos la seguridad de una vida eterna y gloriosa al lado tuyo en el cielo. Amén.

 

 

Juan Manuel Lamus O.

           

 

domingo, 29 de marzo de 2015

DOMINGO DE RAMOS

 

LUCAS 19:28-44

Después de contar esa historia, Jesús siguió rumbo a Jerusalén, caminando delante de Sus discípulos. Al llegar a las ciudades de Betfagé y Betania, en el monte de los Olivos, mandó a dos discípulos que se adelantaran.

-       Vayan a la aldea que está allí, les dijo. Al entrar, verán un burrito atado, que nadie ha montado jamás. Desátenlo y tráiganlo aquí. Si alguien les pregunta: "¿Por qué desatan al burrito?", simplemente digan: "El Señor lo necesita".

Así que ellos fueron y encontraron el burrito tal como lo había dicho Jesús. Y, efectivamente, mientras lo desataban, los dueños les preguntaron:

-       ¿Por qué desatan ese burrito?

Y los discípulos simplemente contestaron:

-       El Señor lo necesita.

Entonces le llevaron el burrito a Jesús y pusieron sus prendas encima para que Él lo montara. A medida que Jesús avanzaba, la multitud tendía sus prendas sobre el camino delante de Él. Cuando llegó a donde comienza la bajada del monte de los Olivos, todos Sus seguidores empezaron a gritar y a cantar mientras alababan a Dios por todos los milagros maravillosos que habían visto.

-       "¡Bendiciones al Rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en el cielo más alto!".

Algunos de los fariseos que estaban entre la multitud decían:

-       ¡Maestro, reprende a Tus seguidores por decir cosas como esas!

Jesús les respondió:

-       Si ellos se callaran, las piedras a lo largo del camino se pondrían a aclamar.

Al acercarse a Jerusalén, Jesús vio la ciudad delante de Él y comenzó a llorar, diciendo:

-       ¡Cómo quisiera que hoy tú, entre todos los pueblos, entendieras el camino de la paz! Pero ahora es demasiado tarde, y la paz está oculta a tus ojos. No pasará mucho tiempo antes de que tus enemigos construyan murallas que te rodeen y te encierren por todos lados.  Te aplastarán contra el suelo, y a tus hijos contigo. Tus enemigos no dejarán una sola piedra en su lugar, porque no reconociste cuando Dios te visitó. (N.T.V.)

 

©      La retrospección, la observación de algo pasado, es siempre clara.

Pero cuando estamos en una situación particular, tendemos a ver las cosas como no son, y a sacar conclusiones equivocadas. Y nos reprochamos, pensando:

©      ¡Si hubiera sabido antes lo que sé ahora!

 

1.   La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén debe haber sido uno de esos momentos para Sus discípulos.

Ø  Les parecía que había sido un día maravilloso para ellos, y lo fue, pero por razones distintas a las que ellos creían.

Ø  Pensaban que el Mesías había venido a restablecer el poder de Israel en el mundo.

©      Pero Dios pensaba otra cosa.

 

 

2.   Los discípulos no eran los únicos que tenían ideas equivocadas sobre el Mesías:

Ø  Muchos judíos de ese tiempo esperaban que fuera un rey terrenal.

Ø  Cuando la multitud oyó que Jesús venía a Jerusalén, gritó:

-        "¡Hosanna! ¡Hosanna!", que significa "¡Salva ahora! ¡Salva ahora!".

Ø  Lo vieron como su nuevo rey que había venido a traer salvación de la opresión política y social.

Ø  Había resucitado muertos, y sin duda podría también restaurar el reino de David y hacerlos libres del dominio romano.

 

Montado sobre un asno, el Señor Jesús parecía un gobernante que regresaba a su ciudad en tiempo de paz, mientras sus leales súbditos tendían sus capas y palmas en su camino.

 

Incluso los fariseos estaban viendo aquello, y estaban indignados:

 

JUAN 12:19 Entonces los fariseos se dijeron unos a otros:

-       "Ya no hay nada que podamos hacer. ¡Miren, todo el mundo se va tras Él!". (N.T.V.)

 

CONCLUSIÓN:

©      Piense en esta semana en aquel tiempo cuando las circunstancias se veían de cierta manera, pero se convirtieron totalmente en otra cosa.

©      Recuerde también cuando usted se dio cuenta de que Dios era diferente a lo que imaginaba, y cuando vio cómo revelaba Su voluntad de manera sorprendente.

©      Busque la oportunidad de compartir esta percepción con un amigo o un ser querido.

©      Haga de esta una semana de reflexión y honra al Rey de reyes y Señor de señores, que ha venido a salvar a su pueblo escogido, a los que en Él creemos y en Él confiamos.

 

Un Abrazo, Dios te bendiga y te guarde, haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; y permita que prosperes en todas las áreas de tu vida, y derrame sobre ti muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, Salud y mucha Prosperidad

Juan Manuel Lamus O.