viernes, 10 de marzo de 2017

RECONOCER

 

MATEO 16:21-25 A partir de entonces, Jesús empezó a decir claramente a sus discípulos que era necesario que fuera a Jerusalén, y que sufriría muchas cosas terribles a manos de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los maestros de la ley religiosa. Lo matarían, pero al tercer día resucitaría. Entonces Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo por decir semejantes cosas. ¡Dios nos libre, Señor!, dijo. Eso jamás te sucederá a Ti. Jesús se dirigió a Pedro y le dijo:

-  ¡Aléjate de mí, Satanás! Representas una trampa peligrosa para mí. Ves las cosas solamente desde el punto de vista humano, no desde el punto de vista de Dios.

Luego Jesús dijo a sus discípulos:

-  Si alguno de ustedes quiere ser mi seguidor, tiene que abandonar su manera egoísta de vivir, tomar su cruz y seguirme. Si tratas de aferrarte a la vida, la perderás, pero si entregas tu vida por mi causa, la salvarás. (N.T.V.)


©  De cómo reconocer la voz de Dios.

Desde muy temprana edad, un bebé comienza a identificar las voces de sus padres y a distinguir sus voces de las de otras personas. Del mismo modo, Dios nos ha dado la capacidad de reconocer su voz. Con el tiempo, podemos aprender a discernir cuando Él nos habla por medio de su Palabra, sus respuestas a nuestras oraciones y a identificar a los verdaderos creyentes.

 

Para identificar la voz de Dios, hágase estas preguntas:

1. ¿El mensaje es coherente con la Palabra de Dios? Al examinar la Sagrada Escritura, sabremos cómo rechazar la voz que nos dice que estamos condenados (Romanos 8:1), y aceptar la verdad de que el Señor nos perdona.

2. ¿Lo que escuchamos contradice la lógica humana? Si es así, eso puede venir del Señor. Él nos dice que debemos poner la otra mejilla, amar a nuestros enemigos, y que los últimos serán los primeros.

3. ¿Las palabras de Dios discrepan de nuestros deseos carnales? Él quiere que tengamos un gozo santo y por eso se niega a complacer nuestros deseos terrenales que están fuera de su plan.

4. ¿Sus palabras desafían nuestra fe? Dios quiere crear en nosotros una fe que profundice la relación que tenemos con Él.

5. ¿Requiere de valentía para obedecer a Dios? Cuando Él habla, normalmente es necesario que tomemos una decisión que exige un sacrificio o un cambio de dirección.


©  ¿No quisiera usted dedicar tiempo a la Palabra de Dios, para que pueda reconocer su voz?

 

CONFESIÓN DE FE:

CREO QUE JESÚS ES EL BUEN PASTOR (JUAN 10:11), Y ÉL PROMETE QUE SERÉ CAPAZ DE DISTINGUIR SU VOZ, PARA QUE PUEDA SEGUIRLO. ÉL NO QUIERE QUE ESCUCHE A "EXTRAÑOS", PORQUE ENTONCES SERÍA FÁCILMENTE EXTRAVIADO (JUAN 10:4,5).

 

ORACIÓN:

Señor Jesús, El Rohi, Mi Buen Pastor (Juan 10:11). Mia amado Dios y Señor, Tú eres mi Buen Pastor, y estando y permaneciendo en Ti sé que nada me faltara, estaré atento a tu voz y me haré sensible a ella para poder reconocerla y distinguirla de las falsas que quieran engañarme. Sé que Tú, mi Señor, proteges, provees, diriges, guías y cuidas a tu pueblo, a tus hijos, nos cuidas tiernamente como un pastor poderoso y paciente, y eso para mí es suficiente motivación para dedicar el tiempo necesario a tu Palabra para aprender a escucharte, reconocer tu voz y así no ser fácilmente engañado. He orado en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                 

jueves, 9 de marzo de 2017

¿SUFICIENTE?

 

ROMANOS 14:7-12 Pues no vivimos para nosotros mismos ni morimos para nosotros mismos. Si vivimos, es para honrar al Señor, y si morimos, es para honrar al Señor. Entonces, tanto si vivimos como si morimos, pertenecemos al Señor. Cristo murió y resucitó con este propósito: ser Señor de los vivos y de los muertos. ¿Por qué, entonces, juzgas a otro creyente? ¿Por qué menosprecias a otro creyente? Recuerda que todos estaremos delante del tribunal de Dios. Pues dicen las Escrituras: "Tan cierto como que Yo vivo, dice el Señor, toda rodilla se doblará ante mí, y toda lengua declarará lealtad a Dios". Es cierto, cada uno de nosotros tendrá que responder por sí mismo ante Dios. (N.T.V.)


©  ¿Es suficiente la salvación?

Hay personas que, a pesar de haber puesto su fe en Jesús como Salvador personal de sus vidas, siguen viviendo en rebeldía contra Él.

©  ¿Por qué dicen ser seguidores de Cristo, pero se niegan a servirle?

La respuesta es que la salvación es solamente el primer paso. El destino eterno de cualquier persona que recibe a Jesucristo está sellado para siempre, irá al cielo. Pero la salvación no garantiza una vida piadosa o fructífera aquí en la Tierra.

 

La voluntad del Padre Celestial es que vivamos bajo el señorío de su Hijo. Eso significa que debemos someternos a Jesús como el único que está a cargo de nuestra vida. Las decisiones de cada día y el liderazgo de aquellos que están bajo nuestro cuidado, están en última instancia en las manos de Dios, no de nosotros; Cristo nos da guía y dirección. Aunque algunas veces cometemos errores, tenemos que recordar que la gracia de Dios es para personas imperfectas. El problema es que normalmente queremos darle a Dios dominio solamente sobre ciertos aspectos de nuestra vida. Por ejemplo, muchos queremos que se aparte de nuestras finanzas, agendas y carreras. Pero, cuando nos encontramos en la cama de un hospital, ¿quiénes de nosotros le diríamos a Jesús que se desligara de nuestra salud? Por tanto, hágase esta pregunta:

©  ¿Es Jesús el Señor de mi vida, o no?

 

La experiencia de salvación ocurre una sola vez, pero la vida cristiana continúa, porque el señorío de Jesucristo sigue. Habrá un momento cuando todo creyente deberá reconocer que el Hijo de Dios vino para más que salvarnos.

 

CONFESIÓN DE FE:

ESTOY PLENAMENTE CONVENCIDO QUE JESÚS VINO PARA SER EL DUEÑO DE MI VIDA, PARA MI BIEN Y PARA SU GLORIA. POR ESO HE DECIDIDO QUE ÉL SEA MI SEÑOR Y SERVIRLE EN SU REINO COMO ÉL QUIERE.

 

ORACIÓN:

Padre Celestial, Elohim Kedem, Dios del Principio, Dios de toda la creación (Colosenses 1:18). Amado Rey Jesús, el Señor de mi vida ere Tú, Adonai, Rey de reyes y Señor de señores, el Todopoderoso que siempre fue, es, y que será, pues eres antes de todas las cosas en tiempo y en prioridad, por eso eres preeminente y dueño de todos nuestros afectos. Gracias quiero darte hoy mi Señor y Salvador, por ser la cabeza de la iglesia, tu cuerpo, y el Amo y Señor de mi vida, úsame Dios mío, pues dispuesto estoy para servir en tu Reino sin condición, para mi bien y para glorificarte a Ti ante mis semejantes. He orado en el Poderoso Nombre de Jesús. Amen.


Juan Manuel Lamus O.

                 

miércoles, 8 de marzo de 2017

PREDICAR=COMPARTIR

 

GÁLATAS 1:11-16 Amados hermanos, quiero que entiendan que el mensaje del evangelio que predico no se basa en un simple razonamiento humano. No recibí mi mensaje de ninguna fuente humana ni nadie me lo enseñó. En cambio, lo recibí por revelación directa de Jesucristo. Ustedes saben cómo me comportaba cuando pertenecía a la religión judía y cómo perseguí con violencia a la Iglesia de Dios. Hice todo lo posible por destruirla. Yo superaba ampliamente a mis compatriotas judíos en mi celo por las tradiciones de mis antepasados. Pero aun antes de que yo naciera, Dios me eligió y me llamó por su gracia maravillosa. Luego le agradó revelarme a su Hijo para que yo proclamara a los gentiles la Buena Noticia acerca de Jesús. (N.T.V.)


©  De cómo para compartir el evangelio debemos ser discípulos.

El camino del discipulado es la preparación genuina para compartir el evangelio. Tras su conversión Pablo se fue al desierto por tres años, durante ese tiempo el Espíritu Santo lo instruyó en los caminos del Señor, y de allí salió preparado para comunicar la verdad de Dios. Listo para encender una luz.

 

El Señor habla a los creyentes para que puedan comprender la verdad, ajustarse a ella, y comunicarla. Estos mismos pasos son el mapa de ruta del discipulado. Lo que pasó durante los años que Pablo estuvo en el desierto, fue solo el comienzo de un proceso de toda la vida; Dios renovó su mente y lo transformó a la imagen de Cristo. Para el apóstol, ese cambio comenzó al conectar su abundante conocimiento de las Sagradas Escrituras con la revelación de que Jesucristo era el Hijo de Dios. Pablo conocía a fondo la Palabra, pero la verdad de que Jesús era el Mesías prometido le hizo reconsiderar el fundamento en el que había estado confiando. Todo lo que sabía acerca de Dios tenía que ser reevaluado a la luz de esta nueva información. Pablo había vivido tratando de agradar a Dios, por lo que el Espíritu Santo vio en él, sin duda, a un alumno dispuesto. El alma del apóstol tenía que ser moldeada de acuerdo con la voluntad del Padre y el Señor siguió trabajando en él mucho después de que dejara el desierto y comenzara su ministerio. Toda persona que lee sus epístolas, es testigo de la obra de Dios en un hombre rendido a Él.

 

Los planes del Señor en cuanto al discipulado parecen ser los mismos para cada creyente. Al igual que Pablo, usted es un alumno del Espíritu Santo y el conocimiento que obtenga de la Palabra debe transformar su vida e impactar la de otros.

 

CONFESIÓN DE FE:

PROCURARÉ SER COMO EL APÓSTOL PABLO, CONVIRTIÉNDOME EN UN HACEDOR DE DISCÍPULOS COMPARTIENDO CON LOS DEMÁS LO QUE HE APRENDIDO. SÉ QUE ESTO ES PREDICAR Y ENCENDER LA LUZ DE CRISTO EN EL MUNDO.

 

ORACIÓN:

Señor Jesús, El Yshuati, el Dios de mi Salvación (Isaías 12:2). Sé que Tú, Dios mío, eres la fuente de salvación y quieres salvar a tu creación. Por eso se que cada individuo debe personalmente conocerte como el Dios de Mi Salvación, y por lo tanto estoy llamado a compartir o predicar tu evangelio. Tú me has enseñado a través de la experiencia de Pablo lo que verdaderamente es predicar, hacer discípulos, dejar que tu Palabra transforme mi vida y así poder ser luz de bendición para mis semejantes. Hoy clamo a Ti para que yo no pierda el ánimo, el hambre y la sed de conocer más de Ti para compartirlo con los demás. Te pido el espíritu de sabiduría y revelación en el conocimiento de tu verdad, de manera que sea arraigada por el Espíritu Santo en mi corazón y puesta en práctica en mi cotidianidad. Gracias Padre Celestial por escogerme y discipularme. He orado en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                 

martes, 7 de marzo de 2017

TRANSFORMAR

 

2 CORINTIOS 5:17-19 Esto significa que todo el que pertenece a Cristo se ha convertido en una persona nueva. La vida antigua ha pasado; ¡una nueva vida ha comenzado! Y todo esto es un regalo de Dios, quien nos trajo de vuelta a Sí mismo por medio de Cristo. Y Dios nos ha dado la tarea de reconciliar a la gente con Él. Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación (N.T.V.)


©  Vivir en la gracia, la estrategia de Dios para transformar la vida del que cree.

Antes de la conversión del apóstol Pablo, nadie hubiera pensado que este hombre tendría un impacto en el mundo para Jesús. De hecho, su objetivo original fue eliminar a todos los cristianos.

 

La gracia de Dios puede tocar a cualquiera; ningún pecado está más allá del alcance de su perdón. Este maravilloso regalo de la redención transforma las vidas. Contrario a lo que muchos piensan, ser cristiano no significa hacer buenas obras, sino que los creyentes reciben el perdón, por la gracia de Dios, y una nueva naturaleza. Nuestra transformación interior produce, obviamente, cambios externos. Una hermosa ilustración de esto, es la metamorfosis de la mariposa. Una vez que se convierte en una crisálida, la oruga no simplemente actúa o parece diferente por fuera; también ha sufrido verdaderamente una transformación interior.

La transformación de los creyentes se produce en muchas áreas. Por ejemplo:

©  Nuestras actitudes cambian, como resultado de la salvación por la gracia recibimos la humildad y la gratitud.

©  En agradecimiento por este regalo inmerecido, surge la compasión por los perdidos y el deseo de compartir el evangelio, el mensaje de reconciliación.

©  El perdón de Cristo da también como resultado el anhelo de servirle. Servimos dentro y fuera de la iglesia, amando a los demás, ayudando a los necesitados y hablándoles de la salvación por medio de Cristo.

 

Aunque el pecado trae consigo consecuencias, Dios nos brinda perdón y redención por medio de Jesucristo. Él abrió un camino para restaurar nuestra relación con Él y llevar a otros a que hagan lo mismo y sean también transformados.

 

CONFESIÓN DE FE:

EL SEÑOR TRANSFORMA NUESTRAS VIDAS PARA QUE NOS PAREZCAMOS MÁS A SU HIJO Y REFLEJEMOS SU AMOR A LOS DEMÁS, LLEVÁNDOLES EL MENSAJE DE LA RECONCILIACIÓN PARA SALVACIÓN.

 

ORACIÓN:

Padre Celestial, Elohim Kol Basar, Dios de toda carne (Jeremías 32:27). Mi Padre y Señor, Dios lleno de gracia y amor, cuán grande eres Tú, digno de ser supremamente alabado y adorado. Tú me hiciste y me has comprado con la preciosa sangre de tu hijo, hoy te alabo por quien Tú eres y por Tu gran misericordia. Sé que tu amor, bondad, ternura y cariño me renovarán en este día. Espíritu Santo, Tú que moras en mí, ilumíname y fortaléceme en mi camino, transfórmame de acuerdo a tu voluntad, has de mi corazón, un corazón nuevo cada día. Permite hoy que mi gozo, las palabras sinceras y mis hechos puedan tocar a alguien sufriente, para que ese toque sea la puerta de reconciliación contigo, mi Señor, para que tu Espíritu Santo lo logre transformar. Gracias por transformarme a tu imagen y semejanza mi Señor y Salvador Jesucristo. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                 

lunes, 6 de marzo de 2017

DAR GRACIAS

 

EFESIOS 5:15-21 Así que tengan cuidado de cómo viven. No vivan como necios sino como sabios. Saquen el mayor provecho de cada oportunidad en estos días malos. No actúen sin pensar, más bien procuren entender lo que el Señor quiere que hagan. No se emborrachen con vino, porque eso les arruinará la vida. En cambio, sean llenos del Espíritu Santo cantando salmos e himnos y canciones espirituales entre ustedes, y haciendo música al Señor en el corazón. Y den gracias por todo a Dios el Padre en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo. (N.T.V.)


©  De la importancia de dar gracias a Dios en todo.

©  ¿Por qué nos ordena Dios que le demos gracias, a pesar de las circunstancias?

Esta idea desafía a la lógica humana, pero, por otro lado, el Señor raras veces confirma las reglas hechas por los hombres. Los principios de la Biblia son para propósitos específicos en la vida del cristiano. La gratitud nos mantiene conscientes de la presencia de Dios, lo cual cimienta nuestra confianza y al final fortalece nuestro testimonio.

 

Debemos entender que la gratitud no se basa en las emociones ni es el resultado de alguna situación. Podemos estar agradecidos aun en medio de las pruebas, porque Dios ha prometido hacer que todas las cosas obren para nuestro bien (Romanos 8:28). Eso significa que tiene un propósito en mente para cada prueba. Nuestra responsabilidad es confiar en que Dios sacará algún bien de ella y que nos hará saber su plan, lo que da mayor razón para darle gracias. Comprender lo que Él se propone renueva nuestras fuerzas para enfrentar las circunstancias difíciles. Expresar gratitud cambia nuestra actitud en cuanto a Dios, a nosotros mismos y a nuestras situaciones. La mayoría de las personas permiten que las heridas y las tensiones les creen un estado de ánimo pesimista, lo cual afecta negativamente cada aspecto de sus vidas, pero los verdaderos seguidores de Cristo tienen el Espíritu Santo trabajando en su interior para darles valor y un caudal de agradecimiento.

 

Cuando demostramos agradecimiento en las circunstancias difíciles, los compañeros de trabajo, la familia y los amigos desearán tener la paz y energía que obtenemos al demostrar agradecimiento hacia Dios. Por eso, no importa por lo que esté usted pasando, siga adelante y desafíe la lógica alabando al Señor.

 

CONFESIÓN DE FE:

HOY ENTIENDO Y ACEPTO CADA SITUACIÓN COMO PROVENIENTE DE TI. CON FE Y CONFIANZA ME PONGO BAJO TU AMOROSA AUTORIDAD, Y SACO DE TI LAS FUERZAS QUE NECESITO PARA ALABAR Y DAR GRACIAS A PESAR DE QUE LA CIRCUNSTANCIA SEA ADVERSA.

 

ORACIÓN:

Padre Celestial, El Oheenu, Dios y Señor nuestro (salmo 8:9). Mi Dios, Señor y Salvador Jesús, grande y poderoso eres Tú, has transformado mi vida radicalmente, has cambiado mi manera de pensar y mi lamento lo has convertido en baile. Por esto y muchas cosas más, que no tendría el tiempo ni el espacio suficiente para enumerar, puedo hoy dar gracias; y expresar esta gratitud es para mí un privilegio, pues confío en Ti, acepto las circunstancias y me someto a ellas con la seguridad que de Ti sacaré las fuerzas para alabar y enfrentarlas para ganarles la batalla. Mi amado Señor y Salvador Jesucristo te daré gracias eternamente y sin condición. Amén


Juan Manuel Lamus O.

                

sábado, 4 de marzo de 2017

LA ORACIÓN DEBE SER SIEMPRE NUESTRA PRIORIDAD

 

1 TESALONICENSES 5:17

Oren sin cesar.

(R.V.A.'15)

 

El tiempo que dedicamos para estar en comunión con el Señor afecta nuestra vida de diversas maneras:

©  Es el método por el cual Dios suple nuestras necesidades (Filipenses 4:19).

©  El Señor nos consuela en tiempos de prueba y dolor, al asegurarnos que está con nosotros y que desea ayudarnos. (Josué 1:9)

©  La oración nutre nuestra relación personal con Dios y nos ayuda a recordar cuánto nos ama. (Jeremías 31:3)

©  El Señor nos fortalece en la tentación mientras confiamos en sus promesas y buscamos su dirección (1 Corintios 10:13).

©  Dios es fiel para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad, si confesamos nuestros pecados en oración (1 Juan 1:9).

©  La oración es nuestra fuente de guía, mientras buscamos la dirección del Señor y escuchamos sus instrucciones (Salmo 32:8).

©  Dios nos ayuda a comprender su Palabra mientras la leemos y le pedimos que hable a nuestro corazón.

©  La oración es un escudo que nos protege de la ansiedad y el afán. (Filipenses 4:6)

©  Es por medio de la oración que el Señor nos da el valor y la confianza para enfrentar los desafíos.

©  La oración provee la sanidad emocional y física que solo Dios puede darnos.

©  Hemos recibido el poder del Espíritu Santo, el cual nos fortalece para enfrentar situaciones difíciles.

©  La oración nos permite tocar la vida de cualquier otra persona, pues crea un triángulo santo entre nosotros, Dios y la persona por la que hemos orado.

 

Para determinar si la oración es nuestra prioridad, debemos hacernos las siguientes preguntas:

©  ¿Qué tan seguido oramos? ¿Qué nos motiva o nos estorba para hacerlo?

©  ¿De qué manera puedo hacer de la oración un estilo de vida?

©  ¿Confía en que el Señor responderá su petición?

©  ¿Qué nos enseña la Biblia acerca de la fidelidad de Dios para responder nuestras oraciones? ¿Qué cree que sucedería si en lugar de lamentarnos por las dificultades que enfrentamos, le agradeciéramos al Señor por ellas?

 

FILIPENSES 4:6,7

Por nada estén afanosos; más bien, presenten sus peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará sus corazones y sus mentes en Cristo Jesús. (R.V.A.'17)

 

Un Abrazo, Dios te bendiga y te guarde, haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; y permita que prosperes en todas las áreas de tu vida, y derrame sobre ti muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, Salud y mucha Prosperidad


Juan Manuel Lamus O.

                 

viernes, 3 de marzo de 2017

EN TODO

 

1 TESALONICENSES 5:16-19 Estén siempre alegres. Nunca dejen de orar. Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes, los que pertenecen a Cristo Jesús. No apaguen al Espíritu Santo. (N.T.V.)


©  Dar gracias en toda circunstancia, un mandato difícil.

Algunos versículos, como los de hoy, son más fáciles de memorizar que de practicar. Dar gracias es fácil, pero dar gracias en toda circunstancia es una tarea casi imposible. La gratitud, a veces, parece fuera de lugar al considerar la intensidad del dolor o del malestar que estamos experimentando. Pero tenemos un Consolador que nos ayuda a practicar la gratitud en todas las situaciones, el Espíritu Santo.

 

El Espíritu Santo nos capacita para que hagamos lo que Dios pide, y nos enseña que el hábito de la gratitud es parte de su obra.

©  El Salmo 92:1,2 (NTV) dice:

"Es bueno dar gracias al Señor, cantar alabanzas al Altísimo. Es bueno proclamar por la mañana tu amor inagotable y por la noche tu fidelidad".

En otras palabras, debemos esperar y recordar constantemente su ayuda. Pero cuando los creyentes toman conciencia de situaciones dolorosas que no tienen una razón lógica para estar agradecidos, nuestro Consolador, el Espíritu Santo, da la motivación y las palabras adecuadas de gratitud.

 

Dar gracias en medio del dolor no se produce ni espontáneamente ni aparte de la oración. El pasaje que estudiamos hoy entrelaza las disciplinas del gozo, la oración y la acción de gracias ya que tanto el regocijo como la gratitud dependen de la comunicación regular con Dios. Una persona que no ora, se mantendrá demasiado abrumada por sus problemas. Hablar con el Señor obliga a los problemas a alejarse, para que puedan ser reemplazados por la paz que solo Él puede dar.

©  ¿Por qué nos dice el Señor que practiquemos la gratitud?

Porque sabe que cuando nos enfocamos en su actividad en nuestra vida, nuestro espíritu es fortalecido, entonces nos regocijamos más, oramos con mayor fervor y aprendemos a dar gracias siempre y en todo.

 

CONFESIÓN DE FE:

DARÉ GRACIAS A DIOS SIEMPRE Y EN TODO, SIN IMPORTAR CUÁL SEA LA CIRCUNSTANCIA POR LA QUE PUEDA ESTAR PASANDO. SÉ QUE PUEDO ESTAR GOZOSO AL MANTENER UNA COMUNIÓN CLARA Y CONSTANTE CON DIOS Y SU ESPÍRITU SANTO QUE ME ALIENTA Y ME CONSUELA.

 

ORACIÓN:

Padre Celestial, Elohim Tehilati, Dios de mi Alabanza (Salmo 109:1). Mi señor y mi Dios, Tú eres supremamente merecedor de toda nuestra adoración y alabanza, no solo por todo lo que haces por nosotros sino también por lo que eres para nosotros, la fuente del gozo y la alegría de nuestra vida, y por medio de tu Espíritu Santo, quien nos alienta y nos consuela en las circunstancias difíciles de nuestra vida. Por eso hoy quiero darte gracias en todo y por todo, pues sé que siempre estás listo para socorrerme. Gracias mi Señor y Salvador Jesucristo por tu amor inagotable e incomparable. Amén.


Juan Manuel Lamus O.