sábado, 18 de marzo de 2017

ALEJANDO LO MALO, MANTENIENDO LO POSITIVO

 

SALMOS 143:8-12

Hazme oír cada mañana acerca de tu amor inagotable, porque en Ti confío.

Muéstrame por dónde debo andar, porque a Ti me entrego.

Rescátame de mis enemigos, Señor; corro a Ti para que me escondas.

Enséñame a hacer tu voluntad, porque Tú eres mi Dios.

Que tu buen Espíritu me lleve hacia adelante con pasos firmes.

Para gloria de tu Nombre, oh Señor, preserva mi vida; por tu fidelidad, sácame de esta angustia.

En tu amor inagotable, silencia a todos mis enemigos y destruye a todos mis adversarios,

porque soy tu siervo. (N.T.V.)

 

ALEJANDO LO MALO:

©  Aleja de ti las cosas malas que traen confusión y problemas en tu vida; que dejan sembrado el pánico y el temor dentro de tu alma y corazón.

©  Aleja de ti la sombra de las dudas, que no te deja abrir los ojos al nuevo día que vendrá con luz de esperanza y felicidad.

©  Aleja de ti los corazones que no son sinceros y se enfrentan a tu rostro con máscaras pintadas con fachadas de payasos para reírse de ti.

©  Aleja de ti las malas amistades que se esconden tras de una roca cuando la tempestad ataca tu vida y te sonríen cuando el sol de nuevo te baña con sus rayos.

©  Aleja de ti los miedos que te han encerrado en una cueva oscura donde pasas los días esperando que un nuevo camino se abra ante ti.

©  Aleja de ti la ceguera que roba los días de tu vida sin empezar a sembrar las semillas de la felicidad.

©  Aleja de ti las lágrimas que tienes en el rostro y sonríe de nuevo aunque no tengas una razón, sólo porque has visto de nuevo el sol.

©  Aleja de ti las sombras y dale un nuevo espacio a la luz.

©  Aleja de ti las cosas malas y deja a las nuevas entrar.

©  Aleja de ti los miedos y toma valor para caminar.

© Aleja de ti las lágrimas, hoy es el mejor día para empezar de nuevo el caminar por el sendero de la vida, acercando siempre la felicidad.

 

MANTENIENDO LO POSITIVO:

      ©  Mantendré mis pensamientos positivos,

Porque mis pensamientos se convierten en mis palabras.

©  Mantendré mis palabras positivas,

Porque mis palabras se convierten en mis acciones.

©  Mantendré mis acciones positivas,

Porque mis acciones se convierten en mis hábitos.

©  Mantendré mis hábitos positivos,

Porque mis hábitos se convierten en mis valores.

©  Mantendré mis valores positivos,

Porque mis valores se convierten en mi destino.

 

ORACIÓN:

Señor Jesús, El Sali, Dios mi Roca fuerte y mi Refugio (Salmo 62:7). Tú eres mi único refugio, mi defensor, mi protección de todo ataque y sé que puedo acercarme confiadamente a Ti, esperar y ser guiado a pastos delicados donde podré descansar. Dame la sabiduría para alejar de mi vida todo aquello que no me edifica y mantener mis pensamientos positivos y cautivos en Ti. Gracias mi Señor Jesús. Amén.

 

Un Abrazo, Dios te bendiga y te guarde, haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; y permita que prosperes en todas las áreas de tu vida, y derrame sobre ti muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, Salud y mucha Prosperidad


Juan Manuel Lamus O.

                 

viernes, 17 de marzo de 2017

SEGURIDAD

 

ROMANOS 5:6-10 Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos, Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros, pecadores. Ahora bien, casi nadie se ofrecería a morir por una persona honrada, aunque tal vez alguien podría estar dispuesto a dar su vida por una persona extraordinariamente buena; pero Dios mostró el gran amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros cuando todavía éramos pecadores. Entonces, como se nos declaró justos a los ojos de Dios por la sangre de Cristo, con toda seguridad Él nos salvará de la condenación de Dios. Pues, como nuestra amistad con Dios quedó restablecida por la muerte de su Hijo cuando todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad seremos salvos por la vida de su Hijo. (N.T.V.)


©  Estamos Seguros eternamente en Cristo, pues Él es nuestra seguridad de salvación.

Aunque muchos cristianos saben que son salvos, tienen preguntas en cuanto a su seguridad eterna.

©  ¿Nuestra salvación depende de nuestra conducta?

Examinar lo que sucedió cuando recibimos a Jesús como nuestro Salvador, nos dará garantía y convicción de la seguridad que tenemos en Él.

 

Antes de ser salvos, teníamos un problema espiritual. Nacimos con una naturaleza inclinada a rebelarse contra Dios, nuestro ser interior rechazaba de forma habitual su autoridad y tenía el control. Por nuestra condición pecaminosa, estábamos muertos espiritualmente (Efesios 2:1), bajo el juicio de Dios, y destinados a la separación eterna de Él, ninguna cantidad de buenas obras, de arrepentimiento o de buena conducta podrían haber cambiado nuestra condición pecaminosa. Era necesaria una solución Divina, sabiendo esto, nuestro Padre Celestial proveyó lo que necesitábamos por medio de su Hijo Jesucristo (Juan 3:16).

 

El día que pusimos nuestra fe en Jesucristo como Salvador nuestra situación cambió, de condenación y muerte a perdón y vida (Juan 5:24). Recibimos una nueva naturaleza que quería agradar a Dios y fuimos adoptados en su familia (2 Corintios 5:17). El regalo Divino de la salvación nos libró de la muerte eterna, y nos dio vida espiritual y vida eterna; no podemos volver a nuestro estado de muerte y falta de perdón. Aunque nuestra conducta no reflejará siempre nuestra nueva naturaleza, los errores que cometamos no ponen en peligro nuestra salvación. Recuerde que no son nuestras acciones sino la obra de Cristo en la cruz lo que cambió nuestra condición y nada puede deshacer un renacimiento espiritual producido por la fe en Cristo (Juan 3:3). En todas estas verdades bíblicas se basa nuestra seguridad de salvación.

 

CONFESIÓN DE FE:

NUESTRA NUEVA CONDICIÓN DE HIJOS DE DIOS ES PERMANENTE, PORQUE SE BASA EN LO QUE JESÚS HA HECHO EN LA CRUZ DEL CALVARIO, SU SACRIFICIO FUE SUFICIENTE, UNA VEZ Y PARA SIEMPRE. ESA ES NUESTRA SEGURIDAD DE SALVACIÓN.

 

ORACIÓN:

Señor Jesucristo, Elohim Yishi, Dios de mi Salvación (Salmo 25:5). Mi Señor y Salvador Jesús, hoy quiero darte gracias por tu sacrificio, pues al dar tu vida en rescate por la nuestra nos has provisto la salvación y la seguridad de que tendremos vida eterna a tu lado en la Gloria del Padre Celestial. Yo estoy seguro que los errores que pueda cometer en mi diario vivir, no podrán cancelar la maravillosa obra tuya en la cruz del calvario, pues sé que esto fue suficiente y completo; sin embargo estaré atento a tu instrucción y guía para trabajar en ellos y librarme de las ataduras del pecado. Gracias mi amado Señor y Salvador Jesucristo por ser el Dios de mi salvación y darme seguridad eterna. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                

jueves, 16 de marzo de 2017

CONFIAMOS

 

MATEO 7:9-11 ¿Qué hombre hay entre ustedes que, al hijo que le pide pan, le dará una piedra? ¿O al que le pide pescado le dará una serpiente? Pues si ustedes, siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más su Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden? (R.V.A.'15)


©  En Dios confiamos.

Aunque no nos dimos cuenta, cuando fuimos niños aprendimos lecciones fundamentales de nuestros padres en cuanto a la confianza. Para alguien que haya crecido con padres buenos y amorosos, la confianza parece llegar de manera natural. Pero para alguien cuyos padres hayan sido fríos y distantes, puede resultarle difícil confiar en los demás en la edad adulta. Es por eso que a muchos creyentes se les hace difícil confiar en Dios.

 

En esta época que vivimos actualmente, caracterizada por muchos hogares destruidos, entonces…

©  ¿Cómo es posible aprender a confiar en nuestro Padre que está en los cielos?

1. Por su Amor Incondicional. Primero, debemos entender que Dios nos ama incondicionalmente, tal y como somos. No tenemos que ganarnos su favor; en realidad, somos totalmente incapaces de hacerlo. Dios nos ama, no por lo que podamos ofrecerle, sino porque, como nos dice 1 Juan 4:16, su naturaleza misma es el amor. Ese amor es la razón por la que nos dio la salvación a un gran precio que Él mismo pagó: la vida de su precioso Hijo Jesús.

2. Suplió para nuestra principal necesidad. Segundo, podemos confiar en Dios porque Él nos ha dado exactamente lo que más necesitábamos: la salvación. "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16). Él no nos salvó porque lo merecíamos, nos salvó por una sola razón: por su amor fiel, inagotable y desbordante (1 Juan 4:9).

 

Dios sabe todo acerca de usted, incluso los detalles indignos, pero aun así le ama. Esa es, por sí sola, la mejor razón para que se sienta seguro con Él. Usted puede confiarle al Señor no solo su futuro, sino también lo que esté enfrentando hoy.

 

CONFESIÓN DE FE:

EL SEÑOR ES DIGNO DE MI ALABANZA Y DE MI PLENA CONFIANZA EN ÉL, Y ASÍ LO HARÉ, PORQUE SÉ QUE ÉL ME AMA COMO SOY, PERO TAMBIÉN SÉ QUE SE NIEGA A DEJARME COMO ESTOY.

 

ORACIÓN:

Señor Jesús, El Kjesed, Dios de Amor fiel e Inagotable (salmo 25:6). Hoy solo quiero decirte gracias Dios mío, gracias mi amado Rey y Señor, gracias Espíritu Santo, gracias, gracias mi Dios. Sé que Tú eres un Dios lleno de amor, de misericordia y compasión, sé que tu naturaleza es el amor y siempre vivirás en él y de él por siempre. Entonces puedo confiar plenamente en Ti y por eso te alabo, pero también hoy clamo a Ti, que mi suplica llegue a tu Trono y en retorno sea mi corazón lleno de ese mismo amor tuyo, pues yo te conozco y si es así mi naturaleza también ha sido transformada en amor para darlo sin condición a mis semejantes. Gracias mi Señor y Salvador Jesucristo por tu amor que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado (Romanos 5:5). Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                

miércoles, 15 de marzo de 2017

A OJO CERRADO

 

LAMENTACIONES 3:22-24 ¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana. Me digo: "El Señor es mi herencia, por lo tanto, ¡esperaré en Él!". (N.T.V.)


©  Tenemos un Dios en quien podemos confiar a ojo cerrado.

La confianza es muy valiosa en estos días, pues parece ser muy escasa. La ambición egoísta, la codicia y la búsqueda constante de ser el número uno, son demasiado frecuentes; a algunas personas, incluso, les resulta difícil confiar en sí mismas.

 

En cambio, tenemos muchas buenas razones para confiar en el Señor:

1. Él es el Único Dios verdadero. No hay nadie más como Él (2 Samuel 7:21, 22); es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos (Hebreos 13:8). Su voluntad perfecta es inmutable, por lo que nunca tenemos que preocuparnos de que haya una fluctuación en su ética o en sus valores.

2. Dios es la esencia misma de la Verdad. Él no está puesto bajo la autoridad de ninguna otra autoridad que determine si hace o no lo correcto. Por el contrario, Él es nuestro modelo de rectitud a seguir. Y porque Él es la verdad, sabemos que nunca nos engañará.

3. Él ha demostrado ser absolutamente Fiel. Como dice la Biblia: "Nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad" (Lamentaciones 3:22,23).

4. Él es digno de Confianza. Dios es digno de confianza porque tiene el control absoluto de cada situación. El Salmo 103:19 declara:

©  El Señor estableció en los cielos su Trono, y su Reino domina sobre todo. ((R.V.A.'15)

 

Nada puede impedir que el Señor haga su voluntad buena, perfecta y agradable, no importa lo difícil que pueda parecernos la situación. Nuestras vidas son evidencias de su poder y de su amor.

 

CONFESIÓN DE FE:

COMO HIJO DE DIOS, SÉ QUE PUEDO CON TODA SEGURIDAD, A OJO CERRADO, PONER MI FE Y MI CONFIANZA EN ÉL, CON PLENA CONVICCIÓN DE QUE NUNCA SERÉ DEFRAUDADO.

 

ORACIÓN:

Dios y Señor Nuestro, El Shaddai, el Omnipotente Dios (Génesis 17:1). Querido Dios, te agradezco por este nuevo día que comienza, te agradezco porque puedo ver y oír la mañana de hoy, mantenme seguro y libre de todo peligro o daño.   Ayúdame a comenzar este día con una nueva actitud y con abundancia de gratitud, concédeme hacer y sacar el mejor provecho de este día y tener mi mente despejada para poder escuchar tu voz. Por favor amplía mi mente para aceptar todos los designios de tu voluntad, que entienda yo que puedo poner mi confianza en Ti a ojo cerrado, y no permitas que gima y lloriquee sobre cosas que no puedo controlar.   Y al terminar el día, perdóname por todo cuanto haya hecho, dicho o pensado que te haya ofendido. Continúa bendiciéndome de modo que pueda ser una bendición para los demás.   Mantenme fuerte de modo que pueda sostener a los débiles y mantenme en lo alto de modo que pueda tener palabras de aliento para mi prójimo. He orado en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                 

martes, 14 de marzo de 2017

LA MEDITACIÓN

 

MATEO 6:5,6 Cuando ores, no hagas como los hipócritas a quienes les encanta orar en público, en las esquinas de las calles y en las sinagogas donde todos pueden verlos. Les digo la verdad, no recibirán otra recompensa más que esa. Pero tú, cuando ores, apártate a solas, cierra la puerta detrás de ti y ora a tu Padre en privado. Entonces, tu Padre, quien todo lo ve, te recompensará. (N.T.V.)


©  De la meditación como clave para escuchar a Dios.

Imagine que usted está de pie en medio de un auditorio lleno de miles de personas. Si cada una de ellas hablara al mismo tiempo, lo más probable es que usted no podría distinguir una voz de otra. Este mismo principio se aplica a la oración. En nuestra vida cotidiana, estamos rodeados por innumerables voces que demandan nuestra atención: la de nuestros hijos, familiares, amistades y empleadores. Con todas estas personas tratando de ganar nuestra atención, no es de extrañar que la voz de Dios parezca, a veces, silenciosa o distante.

 

La meditación eficaz requiere aislamiento. Si no hacemos un esfuerzo por escapar de nuestras exigencias diarias, al menos durante algunos momentos, nuestra capacidad de escuchar la voz de Dios se debilitará. Nuestro Señor Jesucristo estaba muy consciente de esta necesidad de aislamiento. Al enseñar sobre la oración, dijo a sus discípulos que se encerraran en sus cuartos y hablaran en secreto con Dios. Sabía que eso era vital para tomarse un descanso de las presiones de la vida, para tener realmente comunión con el Padre Celestial. Pero el mundo moderno actúa en contra de esta necesidad. Los teléfonos celulares, el correo electrónico y otros avances tecnológicos nos han traído la bendición, y la maldición, de la comunicación y la interrupción constantes.

 

En algún momento hoy, apague la televisión, el teléfono celular y la computadora; simplemente escuche la voz de Dios. Acalle, entonces, sus pensamientos, y concéntrese en Él. Dios quiere renovarle por medio del tiempo que pase usted en su presencia.

 

CONFESIÓN DE FE:

RESERVARÉ UN TIEMPO ESPECIAL DIARIO, PARA LA MEDITACIÓN DE LA PALABRA DE DIOS, APARTÁNDOME DEL MUNDANAL RUIDO Y LAS INTERRUPCIONES DE LA TECNOLOGÍA, ASÍ PODRÉ, CON SEGURIDAD, ESCUCHAR BIEN LA VOZ DE DIOS.

 

ORACIÓN:

Padre Celestial, El Emet, Dios de la Verdad (Salmo 31:5). Mi amado Señor Jesús Tú eres la fuente última de la realidad, pues todo lo que se relaciona contigo es verdad y es real. En tu Palabra dices que, si conocemos esa verdad, que eres Tú mi Señor, seremos libres, es por eso que hoy me acerco a Ti en busca de tu Palabra cierta, para meditar en ella y hacer conforme a todo lo que Tú dices en ella, de manera que no solo me vea grandemente beneficiado yo, sino que también pueda compartirla con todos aquellos que todavía no te conocen y que te necesitan para ser verdaderamente libres. Gracias mi amado Señor y Salvador Jesucristo por tu Palabra y las enseñanzas poderosas que en ella nos entregas para bendición. He orado en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.



Juan Manuel Lamus O.

                 

lunes, 13 de marzo de 2017

ESCUCHEMOS

 

2 SAMUEL 7:18-22 Entonces el rey David entró y se sentó delante del Señor y oró: ¿Quién soy yo, oh Señor Soberano, y qué es mi familia para que me hayas traído hasta aquí? Y ahora, Señor Soberano, sumado a todo lo demás, ¡hablas de darle a tu siervo una dinastía duradera! ¿Tratas a todos de esta manera, oh Señor Soberano? ¿Qué más puedo decirte? Tú sabes cómo es realmente tu siervo, Señor Soberano. Debido a tu promesa y según tu voluntad hiciste todas estas grandes cosas y las diste a conocer a tu siervo. ¡Qué grande eres, oh Señor Soberano! No hay nadie como Tú. ¡Nunca hemos oído de otro Dios como Tú! (N.T.V.)


©  Escuchemos a Dios. (Leer 2 Samuel 7)

De todos los héroes de la Biblia, de pocos se habla con tanto respeto como del rey David.

©  ¿Qué lo hizo tan especial? David se preguntó lo mismo (Vs.18).

La mejor respuesta es, simplemente, que él era un hombre que escuchaba a Dios.

 

La rectitud no es posible, a menos que escuchemos al Padre Celestial. Cuando lo hacemos, recibimos de Él guía, dirección, disciplina y aliento. Esto fue muy cierto en cuanto al pastor y rey David (Salmo 63:1-8). En los Salmos tenemos un hermoso cuadro de la vida de oración de David.

Notemos cuatro cosas que él hacía cuando meditaba en Dios:

1. Examinaba su pasado. Aunque David había cometido pecados graves, esos tiempos difíciles le enseñaron a ser humilde. Mirar hacia atrás lo ayudaba a recordar la fidelidad de Dios.

2. Reflexionaba acerca del carácter del Señor. Cuando nos enfocamos en los atributos de Dios, crecemos en nuestra comprensión de quién es Él. Esto daba como resultado una relación más personal e interactiva.

3. David recordaba las promesas de Dios. Sabía que el Señor había dirigido siempre, y con gran éxito, sus pasos.

4. Hacía peticiones a su Padre Celestial. Dios nunca tuvo en mente que nos defendiéramos en la vida solos. Él siempre está listo para actuar en beneficio nuestro.

 

Deténgase un momento y piense en cómo conversa usted típicamente con Dios. Si usted es el único que habla cuando ora, necesita hacer algunos ajustes. Así como el Señor le hablaba a David, Él tiene también muchas cosas que decirle a usted, si simplemente permite que le hable.

 

CONFESIÓN DE FE:

HARÉ UNA PAUSA EN MIS CONVERSACIONES CON DIOS, DE MANERA QUE PUEDA ESCUCHAR CON CLARIDAD SU VOZ Y SEGUIR SIN CONDICIÓN SUS INSTRUCCIONES PARA MI VIDA, PUES SÉ QUE ÉL ME GUÍA, DIRIGE, DISCIPLINA Y ALIENTA CUANDO LO ESCUCHO.

 

ORACIÓN:

Padre Celestial, Jehová Shammah, Dios está allí, Dios que habita aquí (Ezequiel 48:35). Dios Omnipresente, Tú eres mi señor, el que está atento a mis oraciones, pero sé que también quieres que yo te escuche, por eso hoy vengo a tu Presencia a decirte que estoy dispuesto, listo para que me hables, me guíes, me dirijas, me disciplines o me alientes con tu apacible y melodiosa voz. Gracias mi Señor, porque puedo estar seguro que estás ahí, y siempre estaras para mi, atento a mis suplicas como yo esté atento a tu voz. He orado en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                 

domingo, 12 de marzo de 2017

NUESTRAS CONVICCIONES EN TORNO A LA ORACIÓN

 

MATEO 7:7,8

Pidan, y se les dará. Busquen y hallarán. Llamen, y se les abrirá.

Porque todo el que pide recibe, el que busca halla, y al que llama se le abrirá. (R.V.A.'15)


©  ¿CUÁLES SON SUS CONVICCIONES EN TORNO A LA ORACIÓN?

 

Ø  ¿Está usted convencido de que Dios contestará sus oraciones, o siente duda al respecto?

Ø  Ya tenemos claro que, tener convicción en torno a algo es estar tan plenamente convencido de que ese algo es cierto, que lo defendemos sin importar las consecuencias.


©  La Biblia es el cimiento para nuestras convicciones, y de igual manera lo es para aquellas en torno a la oración.

Ø  Si creemos y ponemos en práctica sus enseñanzas, podemos estar convencidos de que el Señor escuchará y responderá nuestras oraciones.


1. PROMESAS BÍBLICAS


©  En la Biblia encontramos grandes promesas relacionadas con la oración en las que podemos confiar:

 

Ø  MATEO 7:7,8

Pidan, y se les dará. Busquen y hallarán. Llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide recibe, el que busca halla, y al que llama se le abrirá. (R.V.A.'15)

 

Ø  MATEO 21:22

Todo lo que pidan en oración, creyendo, lo recibirán. (R.V.A.'15)

 

Ø  1 JUAN 5:14,15

Y esta es la confianza que tenemos delante de Él: que, si pedimos algo conforme a su voluntad, Él nos oye. Y si sabemos que Él nos oye en cualquier cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho. (R.V.A.'15)


2. EL REQUISITO INDISPENSABLE PARA QUE NUESTRAS ORACIONES SEAN CONTESTADAS


©  Cada oración contestada es consecuencia de haber puesto nuestra fe en Jesucristo para el perdón de nuestros pecados.

Ø  Como Dios es Santo, nuestros pecados nos separan de Él.

Ø  Pero si nos arrepentimos y creemos que Cristo murió en la cruz para pagar la deuda que teníamos por nuestros pecados, llegamos a tener una relación personal con Dios.

Ø  Y es de esa manera que podemos conversar con Él, con la certeza de que escucha nuestras oraciones.


©  Es importante que sepamos que solo por medio de Jesucristo podemos acercarnos a Dios. (1 Timoteo 2:5,6)

Ø  Aquellos que oran sin tener esa relación personal, solo hablan a un ser imaginario, pero no al único Dios verdadero.

Ø  Fue Jesús quien abrió la puerta, para que pudiéramos tener una relación personal con nuestro Creador y que pudiésemos hablar con Él en oración.

Ø  Las promesas relacionadas con las oraciones contestadas solo se aplican a los que han sido reconciliados y perdonados por el Señor.


3. CONVICCIONES BÁSICAS EN TORNO A LAS ORACIONES CONTESTADAS


©  Una vez que tenemos una relación personal con Dios, por medio de Cristo, podemos confiar en que nuestras oraciones serán contestadas si:

 

i. Nuestra petición es conforme a la voluntad, deseo y plan de Dios para nuestra vida. (1 Juan 5:14,15)

Ø  Eso significa que debemos pedir solo aquello que esté de acuerdo con la naturaleza, el propósito y los planes que Dios ha trazado para la vida de sus hijos.

Ø  No nos dará nada que esté motivado por el egoísmo, que exalte nuestro orgullo, que contradiga las enseñanzas bíblicas o que nos guíe al pecado.

 

ii. Pedimos con fe, creyendo y esperando que Dios conteste nuestra oración. (Santiago 1:5-7)

Ø  Las promesas que Dios nos da en su Palabra son el fundamento que nos ayuda a creer en que desea responder nuestras peticiones.

Ø  Sin embargo, si dependemos de nuestros sentimientos muy pronto las dudas conquistarán nuestra fe.

 

iii. Oramos en el nombre de Jesús (Juan 14:13).

Ø  En ocasiones, las palabras "en el nombre de Jesús" son añadidas al final de nuestras oraciones, como si fueran palabras mágicas que nos garantizan que recibiremos lo que hemos pedido.

Ø  Esa frase significa que oramos de acuerdo con la naturaleza, enseñanzas y voluntad de Cristo.

Ø  En vez de tratar de persuadir a Dios para que nos conceda lo que queremos, cuando oramos en el nombre de Jesús buscamos su voluntad y aquello que le glorificará.

 

iv. Oramos con un corazón puro. (Isaías 59:1,2)

Ø  Si toleramos o ignoramos el pecado y la desobediencia en nuestra vida, no podemos esperar que Dios escuche y responda nuestras oraciones.

Ø  Por eso es tan importante confesar y arrepentirse de los pecados tan pronto como sea posible.

Ø  Tener un corazón puro implica vivir comprometidos a ser obedientes a Cristo y a llevar una vida de santidad.

Ø  Sin embargo, cuando hablamos de santidad, no nos referimos a ser perfectos, sino sensibles a la voz de Dios y estar dispuestos a lidiar con nuestro pecado de manera inmediata.


4. ERRORES QUE COMETEMOS EN LA ORACIÓN


©  Una de las razones por las que nuestras peticiones no son contestadas es porque cometemos errores al orar.

 

i. Queremos ayudar a Dios a contestar nuestras peticiones.

Ø  Después de poner nuestras peticiones ante el Señor, no las dejamos en sus manos, ni confiamos en que las contestará en el momento oportuno.

Ø  Si la respuesta no llega tan pronto como la deseamos, nuestra fe comienza a debilitarse y tratamos de solucionar el asunto nosotros mismos.

Ø  Es mejor sentirnos débiles, pues eso nos recuerda que solamente Dios tiene el poder para intervenir y la sabiduría para saber lo que es mejor para nosotros.

Ø  La mejor evidencia de nuestra fe es estar dispuestos a dejarlo todo en las manos de Dios, hasta que responda nuestra petición.

Ø  Pero si tratamos de ayudarle, únicamente empeoraremos el problema.

 

ii. Ponemos nuestra atención en la necesidad que tenemos y no en Dios. (Filipenses 4:19)

Ø  En ocasiones, cuando enfrentamos alguna prueba difícil, quitamos nuestra mirada del Señor.

Ø  Nuestros pensamientos están puestos en la necesidad y no en Aquel que puede satisfacerla.

Ø  Pero debemos recordar que hablamos con el Dios todopoderoso.

Ø  Es por eso que debemos pensar en su naturaleza, poder y promesas, mientras expresamos nuestra confianza, gratitud y alabanza a Él.

 

iii. Oramos sin leer la Palabra de Dios. (Juan 15:7)

Ø  Si llenamos nuestro corazón y nuestra mente con las Sagradas Escrituras, nuestros pensamientos y oraciones estarán de acuerdo a la voluntad de Dios y nuestra fe se fortalecerá.

Ø  Pero si somos negligentes con la Palabra de Dios, no tendremos luz para guiar nuestro camino o para darnos entendimiento y confianza. (Salmo 119:105)

Ø  Tanto la oración como la Biblia deben tener la misma prioridad en nuestra vida.

Ø  Es al leer su Palabra que somos guiados hacia la manera correcta en la que debemos orar.

Ø  Y mientras oramos, nuestro entendimiento bíblico aumenta.

 

CONCLUSIÓN:

©  ¿Cuán seguro está de que Dios responderá sus oraciones?

 

Examine las cuatro convicciones básicas en torno a las oraciones contestadas.

©  ¿En cuál de ellas debe poner su atención para orar más efectivamente cada día?

 

También revise los tres errores que cometemos al orar. Si ha caído en uno de ellos…

©  ¿Qué cambios debe hacer para no orar de esa manera?

 

JUAN 14:1, 13-14,27

No dejen que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también en mí. Pueden pedir cualquier cosa en mi Nombre, y Yo la haré, para que el Hijo le dé gloria al Padre.

Es cierto, pídanme cualquier cosa en mi Nombre, ¡y Yo la haré!

Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón.

Y la paz que Yo doy es un regalo que el mundo no puede dar.

Así que no se angustien ni tengan miedo.

(N.T.V.)

 

Un Abrazo, Dios te bendiga y te guarde, haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; y permita que prosperes en todas las áreas de tu vida, y derrame sobre ti muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, Salud y mucha Prosperidad


Juan Manuel Lamus O.