jueves, 12 de octubre de 2017

MENTE

 

1 CORINTIOS 2:12-16 Y nosotros hemos recibido el Espíritu de Dios (no el espíritu del mundo), de manera que podemos conocer las cosas maravillosas que Dios nos ha regalado. Les decimos estas cosas sin emplear palabras que provienen de la sabiduría humana. En cambio, hablamos con palabras que el Espíritu nos da, usamos las palabras del Espíritu para explicar las verdades espirituales; pero los que no son espirituales no pueden recibir esas verdades de parte del Espíritu de Dios. Todo les suena ridículo y no pueden entenderlo, porque sólo los que son espirituales pueden entender lo que el Espíritu quiere decir. Los que son espirituales pueden evaluar todas las cosas, pero ellos mismos no pueden ser evaluados por otros. Pues, "¿Quién puede conocer los pensamientos del Señor? ¿Quién sabe lo suficiente para enseñarle a Él?". Pero nosotros entendemos estas cosas porque tenemos la mente de Cristo. (N.T.V.)


©  ¿Estás alineado con la mente de Cristo?

La mejor vida para usted es la que el Creador ha concebido. Él nos dado a los creyentes todo lo que necesitamos para parecernos más a Él y para que logremos todo lo que ha planeado para nosotros, y puesto que nuestra manera de pensar es de vital importancia en este proceso, el Señor nos ha dado la mente de Cristo. Ahora tenemos la capacidad de pensar como Él lo hace y ver las situaciones desde su perspectiva.

 

Esta capacidad maravillosa de alinear nuestros pensamientos con los de Él, es un don que recibimos de Dios en el momento que somos salvos. Pero su práctica es responsabilidad nuestra. Todos venimos a Cristo con una mente que ya ha sido "programada" en uno u otro grado. Por ejemplo, un niño que crece escuchando comentarios humillantes, probablemente los incorporará a su concepto de quién es él y de lo que puede lograr en la vida. Además, este sistema del mundo está tratando constantemente de meternos en su molde y satanás trata de inyectar sus mentiras en nuestro pensamiento. Si queremos experimentar la vida abundante que el Señor quiere que tengamos, los viejos pensamientos que no armonizan con la Palabra de Dios deben ser reemplazados con la verdad. Por eso, tenemos que filtrar los pensamientos de cada día. Si cooperamos con Dios en este proceso permanente, nuestras vidas serán transformadas.

©  Compare sus pensamientos, actitudes y creencias con las enseñanzas bíblicas, si no coinciden, rechácelos y llene su mente con las verdades de las Sagradas Escrituras.

 

CONFESIÓN DE FE:

PUESTO QUE EL SEÑOR ME HA CAPACITADO PARA PENSAR DE MANERA CORRECTA, CULTIVARÉ LA MENTE DE CRISTO EN MÍ, ALINEANDO MIS PENSAMIENTOS A LOS DE ÉL POR MEDIO DE SU PALABRA.

 

ORACIÓN:

Padre Celestial, El HaGadol, el Gran Dios (Deuteronomio 10:17). Señor Jesús, el Camino, la Verdad y la Vida eres Tú, eres grande en muchas maneras, tu naturaleza, tus atributos, tus obras y tu misma grandeza. Por eso hoy clamo a Ti, te pido, aclara, expande mi mente y mi sabiduría acerca de Ti y del misterio de tu existencia, para que pueda aceptar incondicionalmente todos tus designios, tu mansedumbre, tu comprensión, tu misericordia, tus mandamientos, tus estatutos, tu infinito amor, tu sacrificio por mí y por todos. Ayúdame a alinear mis pensamientos con los tuyos y que tu mente sea la mía, y por medio de tu Palabra poder llevar esos pensamientos cautivos a tu Presencia. Gracias mi amado Señor y Salvador Jesucristo, he orado en tu Poderoso Nombre. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                

miércoles, 11 de octubre de 2017

SOLEDAD

 

SALMO 25:16-18 Vuélvete a mí y ten misericordia de mí, porque estoy solo y profundamente angustiado. Mis problemas van de mal en peor, ¡oh, líbrame de todos ellos! Siente mi dolor, considera mis dificultades y perdona todos mis pecados. (N.T.V.)


©  Qué hacer cuando nos invade la soledad.

Como creyentes, tenemos un Padre que nos ama y desea lo mejor para nosotros. Somos parte de una familia espiritual con muchos hermanos, pero entonces…

©  ¿Por qué, a veces, nos sentimos solos, incluso cuando no atravesemos ninguna crisis?


1. Por la separación de Dios.

La mayor soledad que puede experimentar una persona se debe a su separación del Padre Celestial. Es un problema espiritual cuya fuente es el pecado. Experimentamos una ruptura de nuestra comunión con el Señor cuando lo desobedecemos y hacemos lo que nos place. El remedio es la confesión a Dios, lo cual lleva a restaurar nuestra comunión con Él (1 Juan 1:9). Si nos negamos a reconocer nuestro pecado, la separación se vuelve peor.


2. Por el afán y las preocupaciones.

El afán y las preocupaciones por las cosas de este mundo causan también soledad. A veces, hacemos a un lado el tiempo con Dios para ocuparnos de nuestras obligaciones. Para vencer la soledad, dedique tiempo para reconectarse con Dios por medio de su Palabra; nútrase con el conocimiento de su amor y medite en sus grandes promesas (Efesios 3:16-18).

 

Estar en armonía con el Señor renueva nuestro propósito y nuestras fuerzas. Hace posible que la sensación de soledad disminuya, la esperanza reemplace al desánimo y nuestro enfoque cambie. Es importante que busquemos oportunidades para practicar la reciprocidad; alentando, sirviendo, amando y ayudando a las personas que nos rodean.

©  Cuando David se sentía solo y aislado, se volvía al Señor y buscaba su ayuda. El tiempo con Dios es tanto el antídoto contra la soledad como la protección contra ella.

 

CONFESIÓN DE FE:

SÉ QUE EL TIEMPO CON DIOS ES TANTO EL ANTÍDOTO CONTRA LA SOLEDAD COMO LA PROTECCIÓN CONTRA ELLA, Y QUE EL SEÑOR SIEMPRE ESTÁ CON NOSOTROS, Y DESEA QUE TENGAMOS COMUNIÓN CON ÉL, ENTONCES ASÍ LO HARÉ Y NUNCA ESTARÉ SOLO.

 

ORACIÓN:

Señor Jesús, Emmanuel, Dios con nosotros (Isaías 7:14). Mi amado Rey y Señor, Tú nos has revelado en tu Palabra que el deseo de Dios Padre es estar con nosotros siempre y en todo lugar, pues nos ha creado de su naturaleza para compartirse con nosotros para siempre, y Tú has prometido que estarás con nosotros hasta el fin del mundo (Mateo 28:20), y que iras con nosotros donde quiera que vayamos (Josué 1:9); así que yo lo creo y me apropio de esa promesa, de manera que pueda vencer la soledad que en algún momento o circunstancia me pueda embargar. Tú eres el Dios Omnipresente, por tanto, sé que está asegurada tu compañía, para los que creemos, en todo tiempo y lugar, gracias Padre Celestial. He orado en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                 

martes, 10 de octubre de 2017

DESAFIADOS

 

1 JUAN 5:14,15 La seguridad que tenemos al estar unidos a Dios es esta: Dios escucha nuestras oraciones cuando le pedimos conforme a su voluntad. Puesto que sabemos que Dios nos oye, tengamos la certeza de que Él nos dará cualquier cosa que le pidamos. (P.D.T.)


©  Somos desafiados a tener seguridad y confianza en la oración.

A lo largo de toda la Biblia, somos desafiados a orar:

Ø  En el Sermón del monte, Jesús dice a sus discípulos que sigan pidiendo, buscando y llamando con la confianza de que el Padre Celestial dará cosas buenas a sus hijos (Mateo 7:7-11).

Ø  Y en Filipenses 4:6, Pablo nos exhorta a orar sin cesar.

 

Por tanto, es obvio que Dios quiere que vengamos a Él con todas nuestras necesidades y preocupaciones. El pasaje que estudiamos hoy nos asegura que el Señor escucha y responde nuestras oraciones. Pero esta promesa es acompañada por una condición:

©  Debemos pedir de acuerdo con la voluntad de Él. Sin embargo,

©  ¿Cómo podemos saber si nuestra petición es lo que Él desea?

 

Gran parte de la voluntad de Dios está indicada claramente en la Biblia. Aunque nos gustaría estar seguros de que el Señor escuchará y responderá, a veces nuestras oraciones parecen disparos a ciegas, porque no tenemos idea de si armonizan con su voluntad. Si nos atrevemos a reconocerlo, también hay momentos en los que solo queremos que Dios haga lo que le pedimos, sin reparar en lo que Él desea. Si queremos orar de manera eficaz, nuestra meta no debe ser ofrecer oraciones rápidas, irreflexivas o egoístas con la esperanza de recibir respuestas rápidas. Por el contrario, debemos aprender a orar con sabiduría y paciencia. Además de expresar nuestras preocupaciones y peticiones a Dios, debemos ofrecernos a nuestro Padre, como lo hizo Jesús en Getsemaní (Mateo 26:39). Cuando nos rendimos al Señor y somos obedientes a Él, su Espíritu nos guía y nos da la sabiduría que necesitamos para orar de acuerdo con su voluntad.

 

CONFESIÓN DE FE:

LEVANTARÉ MIS ORACIONES AL CIELO CON LA PLENA SEGURIDAD DE QUE DIOS LAS ESCUCHA, PERO TAMBIÉN QUE LO HACE PORQUE ESTÁN DE ACUERDO CON SU VOLUNTAD PARA MI VIDA, ENTONCES ACEPTO EL DESAFÍO DE CONFIAR EN SU RESPUESTA, ASÍ NO SEA LA QUE ESPERO.

 

ORACIÓN:

Dios, Padre de Misericordia, El Emunah, Dios Confiable (Deuteronomio 32:4). Dios y Señor nuestro, eres completamente confiable, se puede confiar en Ti completamente, en esta vida y en el destino eterno. Es por eso por lo que hoy quiero acercarme a tu Presencia en plena convicción y seguridad de que estás ahí y escuchas con suma atención mi súplica, mi oración, y te pido hoy, desde lo más profundo de mi corazón, que me reveles, especialmente por medio de tu poderosa y sabia Palabra, tu voluntad perfecta para mi vida, de manera tal que pueda alinear mis peticiones y mi clamor a ella, pues no quiero nada que no sea lo que Tú quieres para mí, pues es la única forma de estar seguro que se podrá cumplir ese gran propósito que tienes para mi vida. He orado en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                 

lunes, 9 de octubre de 2017

SIN VERGÜENZA

 

2 TIMOTEO 1:7-12 Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor y timidez sino de poder, amor y autodisciplina. Así que nunca te avergüences de contarles a otros acerca de nuestro Señor, ni te avergüences de mí, aun cuando estoy preso por él. Con las fuerzas que Dios te da prepárate para sufrir conmigo a causa de la Buena Noticia. Pues Dios nos salvó y nos llamó para vivir una vida santa. No lo hizo porque lo mereciéramos, sino porque ese era su plan desde antes del comienzo del tiempo, para mostrarnos su gracia por medio de Cristo Jesús; y ahora todo esto Él nos lo ha hecho evidente mediante la venida de Cristo Jesús, nuestro Salvador. Destruyó el poder de la muerte e iluminó el camino a la vida y a la inmortalidad por medio de la Buena Noticia. Y Dios me eligió para que sea predicador, apóstol y maestro de esta Buena Noticia. Por eso estoy sufriendo aquí, en prisión; pero no me avergüenzo de ello, porque yo sé en quién he puesto mi confianza y estoy seguro de que Él es capaz de guardar lo que le he confiado hasta el día de su regreso. (N.T.V.)


©  Sin vergüenza de compartir el evangelio.

El apóstol Pablo comprendía la enorme responsabilidad que tenía al haberle sido confiado el anunciar el evangelio. Puesto que consideraba a este llamado una mayordomía de la que un día rendiría cuentas al Señor, estuvo dispuesto a sufrir por causa de Cristo para terminar la tarea. Como creyentes, tenemos esta misma obligación de llevar el evangelio a cualquier persona que Dios ponga en nuestro camino de la vida.


©  El apóstol Pablo se sentía obligado a hablar a las personas sobre Cristo.

Ø  De hecho, él dijo: "¡ay de mí si no anuncio el evangelio!" (1 Corintios 9:16 RVA'15). No importa cómo lo tratara alguien, no se avergonzaba del mensaje de Cristo.

Ø  El profeta Jeremías tuvo una experiencia semejante (Jeremías 20:7-9). Aunque se convirtió en el hazmerreír de todos y fue perseguido por comunicar el mensaje del Señor acerca del juicio venidero, descubrió que el no hablar le creaba una sensación interior peor, como un fuego en sus huesos.

 

Es posible que no queramos amonestar a las personas sobre el juicio de Dios, por temor a alejarlas de Él. Pero, en realidad, los perdidos ya están alejados del Señor y necesitan escuchar su oferta de perdón. Pablo estuvo dispuesto a morir por proclamar el mensaje, pero nosotros muchas veces no estamos dispuestos siquiera a enfrentar un poco de vergüenza a fin de compartir nuestra fe. Estamos rodeados de personas hambrientas, y no saben de qué. Pero nosotros tenemos la respuesta a su necesidad y la responsabilidad de compartirla.

 

CONFESIÓN DE FE:

NUNCA ME AVERGONZARE DE DAR LA MEJOR NOTICIA QUE SE HAYA OFRECIDO A LA HUMANIDAD, PUES ELLA TIENE EL PODER DE CAMBIAR EL DESTINO ETERNO DE UNA PERSONA, ENTONCES ASÍ LO HARÉ, SIN TEMOR Y CON VALENTÍA Y AMOR.

 

ORACIÓN:

Padre Celestial, Elohim Yishi, Dios de mi Salvación (Salmo 25:5). Mi Señor y Dios Todopoderoso, sé que la salvación está en una persona, en Ti mi Jesús, no en un sistema de creencias o de buenas obras; y que la naturaleza y voluntad de Dios Padre es salvar lo que se había perdido y la salvación debe ser personal, por eso estoy convencido que Tú, mi Señor eres el Dios de mi salvación. Así debo entenderlo y predicarlo, sin vergüenza y sin temor, más bien con amor y valentía, de manera que todos los que Tú pongas en mi camino puedan gozar de tu Presencia en la eternidad. Gracias Dios mío por escogerme para tan honrosa tarea, proclamar tu evangelio de salvación. He orado en el Poderoso Nombre de Jesús. Amén.


Juan Manuel Lamus O.

                 

domingo, 8 de octubre de 2017

DESARROLLANDO LA SANTIDAD

 

1 TESALONICENSES 5:4-6

Pero ustedes, amados hermanos, no están a oscuras acerca de estos temas,

y no serán sorprendidos cuando el día del Señor venga como un ladrón.

Pues todos ustedes son hijos de la luz y del día; no pertenecemos a la oscuridad y a la noche.

Así que manténganse en guardia, no dormidos como los demás. Estén alerta y lúcidos. (N.T.V.)

 

¡¡¡Desarrolle santidad en todas las áreas de su vida personal y familiar!!!


©  ¿Recuerda la serie de televisión "La dimensión desconocida"?

Ø  Sin duda que sí. Muchas generaciones nos levantamos al amparo de la serie que se transmitía diariamente.


©  En particular uno de ellos me impactó, era sobre un viaje que promovía al paraíso:

Las escenas mostraban de qué manera quienes deseaban ir a ese lugar insistían en comprar el boleto. Otros mostraban desinterés y muchos, sencillamente desistían. Y aun cuando los que deseaban ir hasta allá trataban de convencer a su familia, generalmente no encontraban eco a sus pretensiones. Por fin llegó el día de partir hacia el paraíso. Millares que no creían, se quedaron. Apreciaban a lo lejos a las personas que partían con el rostro iluminado por la felicidad.

¡¡¡Jamás volverían a verlos!!!


©  Igual ocurre en nuestros días.

Ø  Se comparten las Buenas Nuevas de Salvación.

Ø  Sin embargo las personas se mantienen renuentes y desprecian la oportunidad para escapar de la condenación.


©  Otro fenómeno es que, si ya conocen al Señor Jesús, viven dominados por la mundanalidad.

Ø  Cuando menos lo esperan puede llegar Jesucristo por su pueblo santo, como lo anuncian las Escrituras.

 

1 TESALONICENSES 4:13-18 

Y ahora, amados hermanos, queremos que sepan lo que sucederá con los creyentes que han muerto, para que no se entristezcan como los que no tienen esperanza. Pues, ya que creemos que Jesús murió y resucitó, también creemos que cuando Jesús vuelva, Dios traerá junto con Él a los creyentes que hayan muerto. Les decimos lo siguiente de parte del Señor: nosotros, los que todavía estemos vivos cuando el Señor regrese, no nos encontraremos con Él antes de los que ya hayan muerto. Pues el Señor mismo descenderá del cielo con un grito de mando, con voz de arcángel y con el llamado de trompeta de Dios. Primero, los creyentes que hayan muerto se levantarán de sus tumbas. Luego, junto con ellos, nosotros, los que aún sigamos vivos sobre la tierra, seremos arrebatados en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Entonces estaremos con el Señor para siempre. Así que anímense unos a otros con estas palabras. (N.T.V.)

 

Pregúntese por un instante:

©  ¿Se irá usted con el Señor Jesús?

©  ¿Está viviendo en Santidad?

©  ¿Qué le impide vivir en Santidad?


©  Una lectura Bíblica que le ayudará en el proceso de reflexión es la siguiente:

 

1 PEDRO 1:13-16

Así que preparen su mente para actuar y ejerciten el control propio. Pongan toda su esperanza en la salvación inmerecida que recibirán cuando Jesucristo sea revelado al mundo. Por lo tanto, vivan como hijos obedientes de Dios. No vuelvan atrás, a su vieja manera de vivir, con el fin de satisfacer sus propios deseos. Antes lo hacían por ignorancia, pero ahora sean santos en todo lo que hagan, tal como Dios, quien los eligió, es santo. Pues las Escrituras dicen: "Sean santos, porque Yo Soy santo". (N.T.V.)


©  Tenga siempre presente que el Dios que amamos y en cuya Presencia estamos, es un Dios Santo.

Ø  Ese hecho determina que vivamos también nosotros en santidad.

Ø  Ser santos no es otra cosa que vivir a Cristo, caminar en sus mandamientos, permanecer fieles a Él.

Ø  Esa permanencia en Dios nos permite experimentar crecimiento constante y llegar siempre a nuevos niveles.

 

CONCLUSIÓN:

©  ¿Por qué razón debemos mantenernos en santidad?

Ø  Porque Dios demanda de nosotros santidad.

Ø  Porque Dios juzgará todas nuestras obras.

Ø  Porque nuestra santificación vale la preciosa Sangre de Cristo.

©  Es posible lograr ese nivel cuando desarrollamos intimidad con el Señor a través de la Oración y la meditación diaria de su Palabra.

©  No olvidemos jamás que Jesucristo viene en cualquier momento por su pueblo santo y debemos estar preparados para partir (Apocalipsis 3:3; 16:15)

 

Hágase las siguientes preguntas, estas le servirán para desarrollar santidad; y medite en los pasajes para su crecimiento personal y espiritual:

1. ¿Realmente se dispone para ser santo delante de Dios? (1 Pedro 1:16)

2. ¿Mantiene íntima comunión con el Señor Jesús? (Juan 15:4-7)

3. ¿Depende realmente de Dios para vencer la mundanalidad? (2 Corintios 12:9)

4. ¿Qué le impide vivir en santidad?

5. ¿Ha pedido a Dios su guía y fortaleza para vivir en santidad?

 

1 CORINTIOS 10:12,13

Si ustedes piensan que están firmes, tengan cuidado de no caer. Las tentaciones que enfrentan en su vida no son distintas de las que otros atraviesan. Y Dios es fiel; no permitirá que la tentación sea mayor de lo que puedan soportar. Cuando sean tentados, Él les mostrará una salida, para que puedan resistir. (N.T.V.)

 

Un Abrazo, Dios te bendiga y te guarde, haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; y permita que prosperes en todas las áreas de tu vida, y derrame sobre ti muchas bendiciones de Vida, Paz, Amor, Salud y mucha Prosperidad


Juan Manuel Lamus O.